Miércoles 22 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Una tragedia anunciada

Columnista: Francisco Bernate Ochoa

Mientras el debate nacional gravitaba sobre la Consulta Anticorrupción, o sobre la sentencia de la Corte Constitucional que avala la posibilidad de que quienes se sometan a la JEP accedan a beneficios cuando sean condenados por la comisión de delitos contra menores de edad, un ascensor del Palacio de Justicia en la Ciudad de Cali se descolgaba dejando personas fallecidas, y lesionadas. Todo este dantesco escenario describe en forma perfecta la precaria manera en que el debate sobre lo penal se da en nuestro país.

La discusión pública, tanto en la Consulta Anticorrupción, como en la Sentencia de la Corte Constitucional sobre el funcionamiento de la JEP puede reducirse a si los colombianos consideran que las sanciones penales son severas o benignas para quienes cometen delitos. Asi, quienes avalan la Consulta anticorrupción, refieren que habrá castigos más severos para los corruptos, y aquellos que se rasgan las vestiduras frente a la sentencia de la Corte Constitucional, lo hacen señalando que habrán penas benignas y beneficios para los Violadores de menores de edad.

Es evidente entonces, que para los colombianos los problemas de criminalidad tanto en la corrupción como en las agresiones sexuales se resuelven cambiando las leyes existentes, y asumiendo que es con castigos severos que podemos erradicar el delito. Estamos tranquilos, mientras en los Códigos y las leyes se prometan castigos severos e implacables, sin tener en cuenta que en la realidad, no hay forma de que estos se apliquen. Nos quedamos en el espejismo de la norma, y nos seduce el imaginario de la severidad de las penas, sin ver que estas difícilmente se pueden llegar a imponer. La caída del ascensor en los juzgados de la ciudad Cali es una tragedia anunciada, que se puede replicar en cualquiera otro de los lugares en que se administra justicia a lo largo y ancho de la geografía nacional.

La gran mayoría de edificaciones a las que miles de personas asisten a diario a buscar o a administrar justicia, datan de tiempo atrás y no cumplen con los estándares mínimos de seguridad y ni siquiera de salubridad que se exigen para evitar tragedias como la ocurrida en Cali, y que, si no se toman medidas, se va a replicar en cualquier otro lugar.

Autor:
Francisco Bernate Ochoa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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