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Fundación Participar
Miércoles 08 de febrero de 2012 - 12:00 AM

Democracia funesta

Publicado por: Fundación Participar

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Si la elección popular de gobernadores y alcaldes es democracia ¡ya no más! Si remuneración y prestaciones para los concejales es democracia ¡ya no más! Si son democracia las continuadas reelecciones ¡no más democracia!

Considero que algo parecido a lo de los avestruces cuando esconden su cabeza en la arena es el temor a reconocer que infortunadamente, en Colombia, fracasó la elección popular de gobernadores y alcaldes. A estas alturas, alguna de las poderosas ONG nacional o internacional debería haber hecho, al menos, una evaluación seria sobre los resultados que este tema nos ha dejado y un análisis comparativo con las actuaciones de los gobernadores y alcaldes anteriores a esas reformas electorales.

No sería necesario reiterar que a partir de la elección de estos mandatarios, tanto sus destituciones como sus encarcelamientos han crecido exponencialmente. Es más, antes prácticamente no se hacían acreedores a condenas penales y, claro, menos aún cabía el perverso espectáculo de ciertos personajes dirigiendo y manipulando campañas electorales desde la cárcel. Entonces, ¿qué clase de gobernadores y alcaldes son algunos de los ungidos en la tan democrática elección? Y el colmo de los colmos es que ocasionalmente no ha faltado quien propugne por su reelección generalizada, a pesar de que hoy su periodo es de cuatro largos años. ¿Se ha olvidado que antes de la reforma los mandatos de tales funcionarios, en promedio no duraban más de dos años? Y eso no impidió destacadas gestiones de muchos de ellos.

Quizá el país nunca antes se vió inmerso en tantos problemas gravísimos y tantos debates como ahora. Reforma a la justicia, reforma educativa, narcotráfico, restitución de tierras, diversas agrupaciones terroristas o violentas, rampante corrupción, reparación a centenares de miles de víctimas, inmenso déficit en infraestructura vial, violación de derechos humanos, etc. etc. Ante esos tantos debates sobre inmensos problemas, ¿sería mejor "dejar para luego" debatir la elección popular de mandatarios regionales y locales? ¿Para cuándo? ¿Cuándo ya hayamos comprobado que los resultados de los actuales fueron peores que los de los anteriores?

Es al menos ingenuo aspirar a que los políticos -a quienes correspondería aprobar otro sistema- le den marcha atrás a esta elección popular. ¿La apoyarían los poderosos económicamente? Solo si ello favoreciese sus intereses particulares. Pero el debate debe hacerse y la contrareforma debe intentarse, aunque no vaya a pasar en el Congreso y aunque no sea respaldada por el Gobierno.

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