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Sábado 18 de Noviembre de 2017 - 12:01 AM

Los POT, ¿enfermedad o síntoma?

Columnista: Fundación Participar

Existe una generalizada insatisfacción por los Planes de Ordenamiento Territorial, POT, en los municipios del AMB, cuestionando su propósito, transparencia, idoneidad, articulación e inclusión de actores (partes interesadas).

 

¿Por qué la insatisfacción? Es evidente que los POT no están cumpliendo su propósito superior, que es ordenar el territorio y orientar su desarrollo.
¿Por qué no cumplen su propósito? No existe un plan maestro de ciudad (región) con una determinada vocación y enfoque por competencias regionales, que oriente articuladamente la gestión pública, empresarial y académica.
¿Por qué no existe el plan? Prima el corto plazo sobre una visión y gestión de la planeación a largo plazo, prima el interés particular sobre el beneficio común y regional, prima la fortaleza del caudillismo sobre las competencias de las instituciones públicas, que además son poco o nada respetadas por los ciudadanos y en general no hay un sentido de pertenencia por lo público.
¿Por qué priman esos factores? En términos generales la riqueza material (el tener) está siendo más valorada que el ser y el bienestar, en consecuencia la avaricia particular por tener ha transformado la gestión pública en un negocio lucrativo que dejó a un lado su vocación de servir y su responsabilidad con la sociedad.
¿Por qué el cambio cultural? Existe una doble moral, acentuada y generalizada, cuando intervienen temas relacionados con recursos económicos o generación de riqueza por parte de quienes han tenido injerencia en decisiones claves de los POT, modificando aspectos fundamentales en alturas, índices y usos del suelo, para beneficio de algunos en detrimento de otros.
Los POT son un síntoma y reflejo de la falta de ética, cuyo tímido cuestionamiento se ha convertido en paliativo para este cáncer, que parece hizo metástasis. Es pertinente hacer un llamado a los ciudadanos conocedores del tema para que dejen la indiferencia, actuando de manera proactiva para tomar definiciones de beneficio común y no por intereses particulares.

 

Autor:
Fundación Participar
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