Sábado 22 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

No engañar, no discriminar

Columnista: Fundación Participar

Cuando se ofrece un servicio y más aún si se trata de la educación, es indispensable, además de todas las condiciones que ello exige, ser veraz, pues lo contrario sería engañar. Y si se pretende que lo que se ofrece sea atractivo de verdad, no se debe limitar el cliente, pues sería discriminar.

La educación como máximo instrumento para lograr, entre otros fines, la equidad y la movilidad social, tiene que ser de la mejor calidad y ofrecida por instituciones reconocidas intelectual y académicamente.

Nunca he dudado de las buenas intenciones que se tuvieron cuando se creó la “Universidad de Pueblo”, pero siempre pensé que ese nombre era un engaño que además ostentaba un elemento peyorativo, En efecto, para llamar a una institución “universidad”, se requiere por ley llenar múltiples requisitos, o sea que no se puede, sin más, abrir un local con el letrero de “universidad”, pues es ilegal, es un engaño. Y si esa mal llamada “universidad” es señalada como “del pueblo”, se está discriminando.

Según información autorizada, el giro dado a dicho programa ha sido el de ampliar el servicio educativo en cantidad y mejorarlo en calidad, cumpliendo primeramente con los beneficiarios antiguos hasta que terminen sus estudios como se les ofreció; y en el caso de los nuevos, abriendo convocatorias para subsidiar a estudiantes que aspiren, en forma gratuita y sin intermediarios, a determinadas carreras e instituciones de educación superior, siempre y cuando se llenen ciertos requisitos, priorizando los puntajes del Sisbén y de las pruebas del Icfes. Las cifras del programa actual son claras: de 51 programas que se tenían con 16 de carreras técnicas, 24 de nivel tecnológico y 11 de nivel profesional, se amplió a 79 programas distribuidos así: 9 en instituciones técnicas, 34 en tecnológicos y 36 en universidades, todos ellos de gran calidad.

En conclusión: la Alcaldía de Bucaramanga a través de su Secretaría de Educación ha mantenido y acrecentado su compromiso de apoyar el programa social de subsidios para la educación superior, con una variación digna de aplauso.

Autor:
Fundación Participar
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