Miércoles 21 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

Caras y descaros

Columnista: Fundación Participar

En 30 segundos propagandísticos de campaña, el candidato Iván Duque descalificaba a Sergio Fajardo por no prometer disminuir impuestos y criticaba el IVA por excesivo, empobrecedor, por fortalecer el contrabando, por afectar al consumidor y negativo para el comercio, pero ya en el poder, propone una reforma tributaria que afecta al pueblo en que nació.

El régimen tributario debe fundarse en los principios de equidad, justicia e igualdad, para que las medidas adoptadas sobrevivan al control de la Corte Constitucional y no se repita el fallo del año 2003, cuando se tumbó el IVA a la Canasta Familiar, propuesto entonces por el Presidente Uribe, por ser una carga adicional que recae sobre las personas de bajos ingresos, agravando su precaria situación.

En aquella época, el expresidente Uribe, en un golpe de astucia, propuso que la solución para acatar el fallo (o desconocer los principios constitucionales), sería la promesa de destinar el recaudo para los usuarios del Sisbén, estrategia reencauchada por el gobierno Duque. Esto equivale a un sistema de compensación similar al de Uruguay, que expertos califican como regresivo, proclive a la corrupción y de muy alto costo.

Por lo anterior podemos especular con que el futuro de la Ley de Financiamiento será la reversa del Gobierno o el fallo de inconstitucionalidad, pero más importante aún, podemos vislumbrar que ella, la reforma, además de ser contraria a los principios constitucionales, es una pesada cortina de humo que distrae la atención del escándalo de corrupción que involucra al Fiscal General Néstor Humberto Martínez con las coimas de Odebrecht, poniendo en seria duda su ética y moral personal y profesional, indispensables para su permanencia en la Fiscalía.

Son inadmisibles las manifestaciones de apoyo, como la del presidente Duque, que se contenta con el hecho de que el fiscal haya salido a poner la cara, cuando poner la cara en el caso del fiscal -y en del IVA a la canasta familiar-, no es un acto de valentía, sino de simple descaro. Ser “frentero” para salir de los apremios judiciales, es una práctica corrupta que debe ser erradicada.

Autor:
Fundación Participar
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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