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Sábado 14 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Democracia fingida

Columnista: Fundación Participar

Que ha conducido a regímenes totalitarios. Y a gobernantes y parlamentarios corruptos: unos encarcelados, otros sueltos; los ejemplos recientes tienen en común la consabida reelección del respectivo mandatario. El coronel Chávez, el señor Daniel Ortega, los Kirchner, el señor Rafael Correa, el líder indígena Evo Morales, y sin ir más lejos, nuestro anterior presidente quien, como los previamente citados, en vez de dar un golpe de estado recurrió a las elecciones populares. ¿Eso basta como democracia?


En el caso colombiano, el hoy señor ex-presidente fue ampliamente reconocido partidario de las autodefensas, las que dieron paso al paramilitarismo -y sus masacres- y además a la parapolítica, tan contraria a la democracia. Aspecto que complementó con la búsqueda de su(s) reeleccion(es) por los medios que tanto se han divulgado, así como con la conversión del DAS en una verdadera Gestapo. Y no se nos olvide que, para dar apoyo a sus anhelos reeleccionistas, propuso insistentemente que fuese aprobada la reelección de alcaldes y gobernadores.


¿Cómo justificar tamaño despropósito, cuando ya desde la época del doctor Uribe, o antes, se hizo evidente que los colombianos no hemos alcanzado la madurez que, por múltiples razones, se requiere para elegir (por una sola vez), a nuestros gobernantes locales y regionales? Es que uno es el País Político según el cual, quitarle al ciudadano "de a pie" su derecho a elegir tales autoridades sería un "retroceso inadmisible"; y otros somos quienes con información suficiente para evaluar los resultados dejados por esas elecciones manipuladas, no podemos sacar una conclusión favorable al sistema.


Además ocurre que, una vez se pueden percibir diversas y protuberantes fallas de un mandatario departamental o municipal, ya no hay más remedio que soportarlo los 4 años. Es ahí, cuando se echan de menos las facultades que los Presidentes tenían para quitar de en medio a ciertos gobernadores, y estos a ciertos alcaldes; además, era muy fácil ubicar en quién recaía la responsabilidad de cada nombramiento.


En cuanto a lo apreciado en los últimos 12 años sobre los gobiernos regional y locales de Santander: El simple hecho de poder votar en las elecciones del pasado octubre 30 generó altas expectativas de mejoramiento. Pero en lo corrido del presente mes de enero, la mayoría de los comentarios que se leen y/o escuchan reflejan notorias desesperanzas. Y ya "nada que hacer": en menos de 4 años "amanecerá y veremos" qué calificaciones alcanzan los hoy recién posesionados.

Autor:
Fundación Participar
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