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Sábado 18 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Justicia garantista

Columnista: Fundación Participar

Los episodios delincuenciales que en los últimos tiempos han causado mayor impacto en el alma colectiva, están elaborados con el mismo material: la simulación, esa deplorable capacidad del hombre para distorsionar y pervertir la verdad. Se simuló la muerte en combate de imaginarios guerrilleros; en Mapiripán los fantasmas ocuparon el lugar de los "muertos" y en la supuesta desmovilización de la "Cacica La Gaitana" se representó una obra de teatro con actores prestados. No sabemos qué es más despreciable, si la violencia o la diabólica imaginación para crear escenarios de engaño y defraudación.


Según la versión de la Fiscalía, en la falsa desmovilización de guerrilleros se configuró un concurso de delitos: fraude procesal, peculado y concierto para delinquir, por los que se está investigando al ex comisionado de paz, quien decidió salir del país, al parecer por falta de garantías judiciales.


El caso Restrepo suscita varias reflexiones:


1. La denuncia que formuló contra Lucio -esposo de la Fiscal-, tiene la virtualidad de configurar un impedimento en ella, circunstancia que no se subsana delegando en un subalterno, porque su superioridad jerárquica hace inane los efectos buscados con la delegación.


2. La denuncia de Restrepo contra Lucio tiene el demérito de haberse presentado sobre hechos conocidos por aquel desde hace varios años, lo que deja el sabor de estrategia montada para inhabilitar a la Fiscal.


3. El decálogo político de Restrepo, recientemente divulgado, también es tardío, porque su intención es crear un clima de pugnacidad con el gobierno para ambientar su eventual asilo político.


4. Restrepo tiene derecho a desconfiar pero no a huir. Su deber ciudadano es atender el llamado de la justicia exigiendo un fiscal ad hoc que le brinde garantías. Así se satisfacen las dos exigencias de la justicia: la obligación que le asiste al Estado de investigar las conductas punibles y el derecho ciudadano a una justicia imparcial e independiente.


5. Si el ex comisionado incurrió en los delitos que se le endilgan, que asuma las consecuencias, porque el buen suceso de su gestión -desmovilizar más de 30.000 delincuentes- que merece encomio, no exonera su responsabilidad por los supuestos actos indebidos.


Es preciso una justicia rigurosa pero garantista y sin espectacularidad teatral. Es la oportunidad para que Restrepo demuestre su inocencia y para que la justicia evidencie que juega limpio y que está exenta de pasiones políticas. Es imperativo rescatar esa confianza.

Autor:
Fundación Participar
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