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Miércoles 28 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

El ajedrez de la energía y la sostenibilidad

Columnista: Fundación Participar

Por muchos años más, la canasta energética seguirá dependiendo del petróleo, del gas y del carbón; las energías renovables, no obstante su avance tecnológico, no compiten todavía con los hidrocarburos en la generación de un kilovatio-hora. Hacia el año 2050, la producción mundial de electricidad llegará a 55.000 Terawatts, y el 75% de estos lo generarán los hidrocarburos.

  Ahora, un kilovatio-hora de carácter hídrico es económico, y claro, nuevas hidroeléctricas se están construyendo en el mundo; sin embargo, pese a la limpieza de este recurso, su aporte no será mayor del 5% para esa fecha; aquí es necesario tener en cuenta que las nuevas represas, listas para construirse, empiezan a despertar una preocupación por el tema ecológico en la comunidad y no es extraño que, en el mundo, algunas estén detenidas en su construcción, debido a las exigencias por el impacto ambiental que ya plantea la comunidad. Para los próximos años del presente siglo, energía, producto interno y sostenibilidad serán claves en el debate y determinantes al tomar decisiones sobre el uso de las fuentes energéticas.


En este contexto, la preocupación de los gobiernos se acentúa al proyectar las necesidades energéticas de sus economías, con el menor impacto ambiental y, en particular, con el menor impacto sobre sus finanzas, en un escenario en el que la población crece y también crecen sus demandas.


En estas condiciones: ¿cómo llegar al 2050 con un incremento de tan solo 2 grados centígrados en la temperatura global al ritmo que lleva el consumo energético? La respuesta es global, local e individual. Así se avance con mayor inversión para la investigación en energías renovables; así se avance en mecanismos para neutralizar y/o capturar las emisiones derivadas de la combustión de hidrocarburos; lo más importante es la respuesta individual, la educación del ciudadano que, consciente de la situación, haga uso racional de la energía y tenga el mejor manejo de sus residuos contaminantes.  Todos podemos hacer algo: apagar luces, mejorar el aislamiento de la casa, comprar bombillas y productos energéticamente eficientes y de igual manera presionar a quienes ejercen cargos públicos para que, en el momento de definir los planes, reflexionen sobre el futuro de la ciudad y lo privilegien por encima de los intereses cortoplacistas de unos cuantos.  Hoy y cada día nos estamos jugamos el futuro del planeta.  El hecho de que nuestra ciudad se encuentre, todavía, por debajo de la cota de los 450 ppm de CO2 no implica que sigamos impertérritos.

Autor:
Fundación Participar
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