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Sábado 31 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Oportuna elección

Columnista: Fundación Participar

El país fue gratamente sorprendido con el buen suceso de la designación del nuevo Fiscal: el Presidente postuló una terna de connotados juristas y la Corte cumplió su tarea con evidente celeridad, sin dar espacio a las presiones ni oportunidad a las indeseables campañas electorales, ni tiempo para decisiones calculadas en función de  conveniencias políticas o personales.
De ese acontecimiento se podrían deducir algunas reflexiones:


1-La Corte, en ponderada actitud, exorcizó el fantasma que la inducía a la aventura política, en cuyo propósito marchitó sensiblemente su imagen institucional y su compromiso irreductible con la juridicidad. Tuvo el buen criterio de no empantanar la elección, que se habría entendido como mezquino acto de retaliación contra el gobierno, por no haber accedido a sus pretensiones frente a la reforma de la justicia.

Prevaleció la inteligencia sobre las pasiones, y eso hay que abonarlo. El cambio de tono podría explicarse por los últimos relevos de sus miembros, en quienes seguramente hay más talento jurídico que sentido político.

2- La llegada a la fiscalía  de un reconocido penalista con una trayectoria académica y jurisdiccional inmejorables, permite predecir un desempeño promisorio. Justamente en defensa de ello, sería deseable que se le contara al país sobre su relación profesional con Saludcoop ESP, de la que se dice recibió cuantiosos honorarios, porque si bien éstos son de libre concertación entre las partes, no es menos cierto que los fondos de una EPS están afectos a la prestación de un servicio público, por cierto sumergido en una crisis estructural en la que pesa mucho la abultada cartera que tienen los hospitales por cuenta de la morosidad de esas entidades. La vida del  servidor público siempre estará expuesta al escrutinio ciudadano.

3- El nuevo Fiscal viene de la academia y no de las toldas de movimiento político alguno, lo cual deja sin asidero la desconfianza en los funcionarios del anterior gobierno que están investigados y las suspicacias de los contradictores políticos de aquellos. En esa perspectiva el efecto es saludable, porque está llamado a disipar el enrarecido ambiente que rodeaba las investigaciones penales.


Quienes se han escondido en otros países alegando falta de garantías, bajo las nuevas circunstancias se les desvanece el argumento. Su única opción válida es regresar y responder a los llamados de la justicia, como corresponde a quien respeta el estado de derecho y tiene argumentos para demostrar  su verdad.

Autor:
Fundación Participar
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