Publicado por: Gonzalo Gallo
Toma la maravillosa decisión de no juzgar y estarás más lleno de bondad y de una paz estable.
Evita interferir en los procesos de los demás y deja de inmiscuirte en su vida; hazlo y todo estará mejor.
Si decides estar alerta en relación con los juicios, verás con qué facilidad juzgamos y con cuanta asiduidad.
La triste realidad es que juzgar es un acto casi constante que le hace daño al espíritu.
En algunos grupos de mejoramiento personal aciertan cuando les dan a las personas una manilla como recorderis.
Al verla sobre su muñeca, tienen una ayuda para estar vigilantes y desechar todo tipo de juicio.
Tú puedes comprar una sencilla y ponerle esa intención: siempre que la vea renuevo mi decisión de comprender y no juzgar.
Donde hay amor no hay juicios, sólo hay tolerancia, comprensión y una actitud comprensiva y compasiva.
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El gran líder Martin Luther King era un creyente convencido y su ejemplo debe servirnos a todos.
En su lucha contra la discriminación racial, afrontó muchas persecuciones y diversos ataques.
Asimilemos sus sabias enseñanzas: “Vi que tenía dos maneras de reaccionar ante los ataques: responder con resentimiento o transformar el sufrimiento en una fuerza constructiva.
Dios ha sido profundamente real para mí en medio de los peligros externos y he sentido su poder.
En los días desolados he escuchado una voz interior que me decía: “Estoy contigo”.
En medio de la impotencia, he sentido cómo Dios transformaba mi desesperación en una gozosa esperanza”.
Luther King creía en sí mismo y en Dios. Un día dijo: “Tras las pruebas duras del mundo, hay un poder benigno”.












