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Miércoles 06 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Oasis

Columnista: Gonzalo Gallo

El estrés es también cosa de niños y jóvenes con dificultades para concentrarse, estar serenos y fluir sin peleas inútiles.

Hace años se popularizó una técnica denominada mindfulness, un término anglosajón que se traduce como “Atención plena”.

Esta práctica desarrolla la habilidad de estar en relax, prestar atención al momento presente y enfocarse únicamente en el ahora.

Eso ayuda a reconocer y controlar los pensamientos y emociones que emergen en nuestra mente y cuerpo a cada instante.

Cuanto más presente está una persona en su vida, más se reducen su reactividad y su nerviosismo, además de aumentar la curiosidad vital y la paz interior.

Es una forma de meditación que sirve para estar calmados, alejar el estrés y librarse de ansiedades y emociones negativas.

Dedica tiempo a relajarte, está alerta, medita y todo estará mejor. En el mundo hay hospitales en los que esto se hace y los enfermos están mejor.

Si niños, jóvenes y adultos aprenden a relajarse y meditar, se evitan muchos males y su vida fluye serena. Lo saben millones de budistas que meditan cada día más de una hora.

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No hay que tener miedo de la pobreza, del destierro, de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.

Este sabio pensamiento se atribuye a varias personas y en realidad es del gran filósofo griego Epicteto, 55-136 d.C.

Epicteto fue un filósofo moralista que trató de ofrecer a sus discípulos un camino adecuado para alcanzar la felicidad personal.

Solamente si hacemos lo correcto se puede disfrutar una vida plena y feliz. Lo correcto es lo que hace bien y no causa mal a los demás.

Tenemos que aprender a distinguir qué es lo que podemos cambiar y de esta forma saber en qué se puede mejorar.

Pero hay muchas cosas que no podemos cambiar, entonces, no nos queda más que aceptarlas sin batallar.

Si aceptas eres feliz y aprendes a distinguir lo que es bueno y útil de lo que no lo es y te lleva a la oscuridad y al dolor.

Hay que aprender a distinguir entre los bienes verdaderos y los bienes aparentes como fama, riquezas, posición social, etc.

Autor:
Gonzalo Gallo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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