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Miércoles 20 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Oasis

Columnista: Gonzalo Gallo

En pocas acciones el ser humano derrocha o malgasta tanta energía como en el estéril vicio de culpar al destino o culpar a otros.

Miguel Ángel no se desgastó en culpas por perder a su madre cundo sólo tenía 6 años de edad, ni lo hizo Bach al estar sin padre ni madre a los 10 años.

Beethoven se dedicó a componer su música sublime y no a culpar a las circunstancias por su sordera.

¿Qué ganas o qué solucionas buscando culpables? Dedícate más bien a usar tus talentos, a confiar y a dar lo mejor de ti.

Ni Dickens ni Andersen perdieron tiempo y energía en culpas por nacer en familias tan pobres que llegaron a mendigar. Andersen quedó sin padre a los 11 años.

Invierte tus fuerzas en capacitarte bien, en corregir tus errores, en potenciar tus dones y en amar lo que haces.

Eso fue lo que hicieron el pintor Goya y el inventor Edison, a pesar de padecer de serios problemas auditivos.

Destierra las culpas, acepta tu realidad o cámbiala si puedes. “Quien no sabe danzar le echa la culpa al piso”, reza un proverbio hindú.

Eres sensato si tomas consciencia de que convivir en calma es más importante que imponerse a los demás y sojuzgarlos como le gusta al ego soberbio.

Por lo tanto, acoge lo que dijo un sabio guía espiritual: “en ciertos momentos la única manera de tener razón es perdiéndola”.

Decide, pues, avanzar en el arte de dialogar y ceder, aprende de todos y no tengas ni un atisbo de soberbia.

Recuerda que la armonía nace del amor y el amor se muestra en la sencillez, la flexibilidad y la tolerancia.

Cree que es mejor tocar los corazones que imponer razones, y mejor conservar una relación que ganar una discusión.

Anda por el “Camino medio” seguro de que la razón nunca está en una sola parte y que de ella cada cual sólo tiene atisbos.

Nunca tienes la razón, sólo tienes “tu” razón, o sea, un pedacito, una brizna de la verdad, pero el ego te convence de que la tienes toda.

Si eres humilde convives en armonía porque respetas la verdad de los demás con amorosa tolerancia y mucho respeto.

Autor:
Gonzalo Gallo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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