Miércoles 24 de Enero de 2018 - 12:01 AM

Oasis

Columnista: Gonzalo Gallo

Separa las tres últimas letras de perdón y mira claro que ese acto es un don, un regalo para ti y para quien te ha ofendido en un estado de inconsciencia. Un gran regalo para ti, porque te saca de la prisión del odio, te sana, te llena de paz y te hacer crecer en el amor y espiritualmente.

Comprende también que quien te agravia tiene vacíos o ignorancia y está con un tipo de ceguera espiritual.

Así te será fácil perdonar y no sufrir con los efectos nocivos del odio o el rencor que incluso afectan tu salud física.

Entiende también que es bueno olvidar pero no necesario para perdonar porque puedes recordar sin rabia y sin dolor.

Del mismo modo, perdonar no implica soportar una relación dañina, eres libre para cortar y tomar distancia si eliges amarte. Perdonas si estás con Dios, si comprendes el estado del que falla, si te amas y eliges estar en el ahora y no en el ayer.

Perdonas y te perdonas si oras y sientes a Dios, si aprendes de Jesús en su cruz y dices como él: “No saben lo que hacen”.

Cada día hay más personas que espantan el estrés, la ansiedad, la fatiga o las penalidades con el arte de meditar.

Para practicarlo no necesitas técnicas ni posturas especiales, sólo necesitas relajación, observación y serenidad.

Es mejor si en la meditación te haces consciente de la conexión con Dios y si creas el hábito de hacerlo varias veces en la semana.

Te ayuda respirar bien y de forma pausada, también estar bien sentado o recostado en silencio o escuchando una música calmada.

Es mejor cerrar los ojos y visualizar algo hermoso, o recrear escenas de tu vida para aprender algo, o profundizar un texto sagrado.

En la medida que más lo practicas, más fácil te es llegar a estados de mucha paz o alcanzar estados alterados de consciencia.

Es bueno reconocer cuáles emociones te perturban, identificar en qué parte del cuerpo las sientes, bañarlas con luz divina y soltarlas.

Aprende a ser consciente de todo, de tu mente, de tu alma, de tu cuerpo y tus emociones, del lugar, de estar vivo. Crea el buen hábito de meditar.

Autor:
Gonzalo Gallo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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