Miércoles 21 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Oasis

Columnista: Gonzalo Gallo

Se cuenta que hace muchos años en Tailandia un terrible bandido cayó en la cuenta de todo el mal que había causado.

Queriendo expiar sus fechorías fue donde un sabio monje y le dijo: Soy un pecador y estoy atormentado. ¿Cuál es la salida? ¿Qué puedo hacer?

Dime qué sabes hacer, le preguntó el monje, después de dirigir al bandolero una mirada profunda y compasiva.

No sé hacer nada bueno, repuso el bandido. Y el buen hombre le dijo: Debe haber algo que sepas hacer bien.

Sólo tengo talento para hacer estragos y robar, repuso. Y el monje agregó: ve a un lugar tranquilo y roba toda la belleza del universo.

Roba la luz del sol y las estrellas, el color de las flores, el canto del agua y la majestad del cosmos y lleva todo eso a tu interior, donde Dios mora.

El ladrón quedó perplejo y pensativo. Charló un buen rato con ese buen hombre y luego se marchó sonriente.

La historia dice que con el tiempo ese ser se iluminó, cambió y se convirtió en un sabio maestro y un ser de luz.

Dios, Madre, Padre, Amigo, Amor, Luz, Paz…todas las palabras hermosas me hablan de ti, pero ninguna te abarca porque eres indefinible e inconmensurable.

Cualquier término es diminuto o insignificante para pretender describir lo que eres, lo que das y lo que significas.

Tu amor es un derroche constante, un tesoro; tu bondad acaso la alcance a simbolizar la extensión del universo o de una mar sin confines.

Te amo y de mil maneras siento cómo me amas. Por eso me duele que hablen de ti como un ser a quien hay que temer o que condena.

Sabes que mi alma se regocija y mi corazón se expande cuando te llamo mi Amado y como tal te trato y te siento.

Eso eres para mí, el Amor total, y mi comunión contigo es de afecto y te expreso lo mismo que se dicen los enamorados.

Eres todo en mi vida: el amor soñado, la paz del alma, el alimento de mi ser, eres el que llena mi corazón y lo hace latir.

Eres mi preciosa compañía, mi norte y mi descanso. Eres mi fuerza en los momentos turbios y mi consuelo cuando el alma duele. Te amo, me amas, nos amamos.

Autor:
Gonzalo Gallo
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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