Martes 16 de Septiembre de 2014
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Gustavo Galvis Arenas
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Viernes 15 de Marzo de 2013 - 12:01 AM

La época de los impuestos

Autor: Gustavo Galvis Arenas

Todos los años en los primeros meses, los colombianos en un ritual periódico pagamos los impuestos. No podemos dejar de cancelar el impuesto sobre la renta, el predial, el de rodamiento, porque los mecanismos del Estado están listos para ejecutar al contribuyente moroso. Es casi una ceremonia que venimos haciendo desde hace siglos. Los estados despóticos orientales vivían de los impuestos y el saqueo; la democracia griega igualmente; las democracias liberales vivían también de los impuestos. Es la única manera que tienen los pueblos de contar con instituciones y con una administración de justicia independiente. En ese sentido el estado parece que es eterno, como decía el ex gobernador Rafael Ortiz González.

Algunos teóricos han sostenido que las obras públicas deben ser financiadas por el sector privado. Otros consideran que debe ser solamente el sector público. Y algunos creen que lo lógico es una simbiosis entre el sector público y privado.  Igualmente se ha pensado que la administración de justicia debe manejarla el sector privado. Pero debemos recordar que el gran tratadista inglés Jhon
Locke, justificaba el sufrimiento del estado como un mecanismo para evitar la justicia  privada. Para él la administración de justicia era uno de los instrumentos importantes del estado.

Pero también al comenzar el año tenemos la gran preocupación sobre la inversión de los presupuestos, los dineros recaudados por la buena voluntad de los contribuyentes son abundantes e infortunadamente no guardan relación con las obras que se realizan. Está bien el sostenimiento de la burocracia, que a pesar de ser muy lenta, es necesaria para su buen funcionamiento. Pero al lado del pago de los impuestos viene la desconfianza de los colombianos. No confiamos en el estado. Y hay razones muy poderosas. Colombia es un país con una malla vial deteriorada, que no la podemos comparar con los países vecinos. Perú, Venezuela, Ecuador, Brasil, Chile tienen mejores carreteras que Colombia.

Por otro lado la salud en nuestro país está cada día más deteriorada. Todos los ensayos que se hacen, fracasan. El estado sigue desembolsando dinero, fruto del recaudo de los contribuyentes. Pero es más. Los escándalos económicos causan zozobra. Por ejemplo el caso de agro ingreso seguro, el llamado carrusel de la contratación en Bogotá y casos puntuales en cada uno de los municipios. Tenemos ejemplos proverbiales en nuestra ciudad como la construcción de la novena, el deterioro de las calles y en el departamento algunos casos vergonzosos. La carretera de Bucaramanga a Málaga es un desastre, la vía a Barrancabermeja que debía ser una verdadera autopista, la dirigen por lugares de terrenos no aptos para carros pesados; la vía a San Vicente de Chucurí y la eterna carretera a Cúcuta. Recuerdo que cuando yo estudiaba bachillerato en Pamplona siempre que venía a Bucaramanga había que hacer trasbordo. Y de eso hace muchos años.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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