Jueves 27 de Noviembre de 2014
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Gustavo Galvis Arenas
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Viernes 21 de Junio de 2013 - 12:01 AM

El voto protesta

Autor: Gustavo Galvis Arenas

Hasta ahora el mejor sistema de gobierno es la democracia. La idearon los griegos, especialmente los atenienses. Era una democracia directa. Todas las cuestiones de la ciudad la resolvían en el ágora, esto es la plaza pública. Los ciudadanos eran quienes tomaban la última decisión. Clistenes, político ateniense fue quien la consolidó. Seguidamente Arístides, Temístocles, Pericles fueron grandes gobernantes de Atenas. La democracia hizo posible la grandeza de esta pequeña ciudad, que llegó a ser una de las más poderosas del mundo en su época.

Años más tarde, como consecuencia de la revolución inglesa, la Gran Bretaña logró consolidar un gobierno de participación con el sistema parlamentario. La revolución Francesa formalizó el sistema, con la separación de poderes y la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Los Estados Unidos idearon el sistema presidencial, con un presidente elegido popularmente y un Congreso escogido libremente. La mayoría de países europeos escogieron el sistema democrático y lograron grandes éxitos en materia económica, social y política. Hasta ahora no se ha encontrado otro sistema que supere la democracia.

Pero la democracia tiene como punto fundamental el desarrollo de la oposición, con el fin de lograr alternativas en el poder. Igualmente la libertad de expresión y el derecho a oponerse a los asuntos gubernamentales que no considere conveniente. Es lo que algunos llaman el libre juego de los partidos. Pero infortunadamente dentro de todo este panorama aparece la facilidad de los pueblos de protestar. Y cuando la protesta no es coherente y no tiene fines lógicos, el resultado es negativo. Recuerdo como hace algunos años, en Brasil, para protestar por la inoperancia de los concejales de Río de Janeiro, un grupo de ciudadanos resolvió candidatizar un hipopótamo, muy conocido en la ciudad, porque vivía en una jaula en el centro. Obtuvo los votos necesarios para ser concejal pero nada pasó.

En Cali, con el fin de protestar contra el “establecimiento” eligieron a un señor Martínez, quien finalmente se apoderó de la política. Mandó en el Valle hasta cuando lo llevaron a la cárcel. En Cúcuta eligieron alcalde como protesta a un señor Suárez, que terminó dominando la política norte santandereana. Finalmente terminó en la cárcel. En Bogotá, como protesta, resolvieron elegir alcalde al señor Petro y ahora no saben qué hacer con él. Me parece que debemos tener en cuenta estas reflexiones ya que se aproximan las elecciones.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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