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Viernes 22 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Un salto al vacío

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

Los sectores políticos y algunos de opinión están muy preocupados por la crisis de los partidos. Pero curiosamente poco hacen por mejorar la calidad de las colectividades. Hay quienes sostienen que los problemas de los partidos son el comienzo de su reorganización. Por el contario, hay otros que alaban la proliferación de los partidos y consideran excelente el desmoronamiento de las viejas facciones partidistas.

Carmen Cecilia Pérez, extraordinaria politóloga, en un libro presentado en la Academia de Historia explica científicamente estos fenómenos. Desde hace años los partidos han perdido su coherencia. Y esto está alimentado por el afán de algunos pequeños líderes de trascender a nivel nacional y de paso, abrir un camino hacia la presidencia.

Rousseau decía que la voluntad general puede equivocarse y para que esto no ocurra son necesarios los partidos. Estos grupos cohesionan a los militantes, los alimentan ideológicamente y los coordinan para un mejor desempeño electoral. No importa que sean partidos de cuadros o de masas, como los clasificaba Duverger. Lo interesante es que tengan una ideología política y busquen la conquista del poder, según la vieja definición de los partidos. Además, ese frenesí por algunos candidatos de organizar su campaña a través de firmas convierte la justa electoral en una explosión de pequeñas ideas, utopías sin consistencia y aspiraciones incoherentes.

Es importante entonces que los partidos se organicen en forma disciplinada para así lograr un buen resultado electoral. Pero veamos por ejemplo cómo el Partido Liberal con un buen criterio organiza su convención política para este mes. Pero ya vemos cómo un posible candidato como Humberto De La Calle quiere lanzarse con firmas. Esto conduce a la anarquía. Vargas Lleras fundó un partido cambio radical, y ahora se lanza para la presidencia por fuera de su partido y con firmas. En la misma tónica están el Partido Conservador, La U y todos esos movimientos que el senador del MOIR llama hijastros de los partidos tradicionales. Todas estas idas y venidas si no se controlan, pueden conducir a un salto al vacío.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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