Viernes 23 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Marchas y protestas

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

Sin caer en el “tremendismo “, es preciso que los colombianos reflexionemos seriamente sobre la agresividad y la intolerancia. La democracia acepta la protesta y las marchas como forma de hacer caer en la cuenta a las autoridades de problemas graves y de posibles soluciones. Pero nos encontramos frente a una avalancha de reclamos airados por diferentes motivos, muchos de ellos sin ninguna trascendencia. Y esto hace que se pierda totalmente el buen sentido y el respeto a la autoridad. Los ataques a la policía y a funcionarios son permanentes y peligrosos. Es preciso recordar al señor John Locke, inglés llamado padre del liberalismo, quien sostuvo que era necesario el Estado y la administración de justicia porque una cosa era la libertad y otra el libertinaje.

El último caso es el de la avalancha de protestas por el descubrimiento de supermercados, organizados por testaferros de las farc. La protesta estuvo seguida de vandalismo no solamente contra los supermercados sino contra todos los negocios. Eso es caos. Pero además hay algo curioso, que solo sucede en Colombia, los enemigos de la propiedad privada y especialmente del comercio, acumularon dinero como cualquier capitalista de Wall Street. Se les olvidó a los ideólogos que Federico Engels rechazó el comercio como inútil y los marxistas aspiraban a una utopía sin propiedad privada, sin clases sociales y sin Estado. Consecuencialmente sin comercio. Indudablemente hay protestas legítimas, pero cuando se convierte en un verdadero síndrome, son negativas.

Igualmente es extraño y de carácter negativo que organicen protestas contra los candidatos, antiguos guerrilleros, que han resuelto por el proceso de paz cambiar las balas por los discursos. En estas condiciones las protestas y las marchas terminan convirtiéndolos en un juego de nunca acabar. Protestan contra la minería, contra el petróleo, contra las vías en las ciudades, contra algunos cantantes y contra todo lo que sea pensar diferente. Es hora de reflexionar seriamente sobre estas explosiones de ira, o de lo contrario terminaremos organizando protestas contra las protestas.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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