Viernes 02 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Selección de obras

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

En medio de esta campaña política, con pocas ideas, escasos planteamientos y confusión partidista es conveniente hacer un alto en el camino y preocuparnos por algo fundamental. Ha sido aprobada una ley por medio de la cual se ordena la enseñanza de la Historia en bachillerato. Es algo trascendental, porque así los estudiantes de secundaria no confundirán a Maquiavelo con Alejandro VI, ni a CarloMagno con Alejandro Magno, y además conocerán nuestro pasado y podrán otear el porvenir. Por eso celebramos que la Academia Colombiana de Historia, bajo la dirección de Eduardo Durán Gómez, haya publicado la obra ‘Textos y Testimonios de Académicos’. Una interesante selección de trabajos elaborados por historiadores comprometidos con el pasado. Uno de los trabajos es la semblanza sobre el general José María Obando, gran dirigente popular, presidente de la República, llamado también ‘El Edipo colombiano’. Fue el héroe del Patía, perseguido, calumniado y valiente guerrero. Después de haber ocupado la primera magistratura de la Nueva Granada, tuvo que huir y refugiarse como humilde trabajador en haciendas del Perú. Igualmente fue uno de los fundadores del liberalismo. Su hijo, Capitolino Obando, inquieto guerrero, murió en la batalla de la Humareda defendiendo las tesis radicales. Hace su semblanza Alfonso López Michelsen. Sobre Aquileo Parra, Alberto Lleras Camargo, en un célebre discurso en Barichara recuerda al presidente pacifista, con claras ideas sobre libertad y desarrollo. Jefe indiscutible del radicalismo, escribió: “para mi gusto yo prefiero las gentes a lo Parra y no a lo Núñez, aunque me abstenga de comparar sus dimensiones humanas”. Sobre Custodio García Rovira escribe Antonio Cacua Prada. Recuerda cómo el héroe de Bucaramanga tenía una cultura polifacética. Además, hay que decir que Custodia García Rovira hizo construir la primera fábrica de textiles de Colombia. Fue en el Socorro. Y el presidente de la Academia Colombiana de Historia nos trae un estudio sobre Gabriel Turbay. Dice que fue un verdadero estadista, hombre de gran cultura y tenía un conocimiento claro sobre las necesidades de nuestro país. Escribe Durán Gómez: “Ese hombre de estatura media, tez morena, mirada fija, impecable en el vestir y lúcido en el hablar, y poseedor de la más clara y portentosa inteligencia, muere en París el 17 de noviembre de 1947, a la edad de 46 años, cuando le negó la medicina a una enfermedad, en el momento en que el destino le negó sus derechos”.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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