Viernes 29 de Junio de 2018 - 12:01 AM

La anticorrupción

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

La corrupción es uno de los flagelos más graves de nuestro país, indudablemente ha crecido a pesar de las célebres medidas judiciales que se tomaron con el sistema penal acusatorio. No se trata de que todos los funcionarios sean corruptos, pero hemos visto los últimos años cómo ha aumentado considerablemente. Por ejemplo, se decía antes que la corrupción en la rama judicial estaba centralizada en la Costa. Había leyendas, gracejos, chistes y estudios sobre el tema, pero ahora observamos que en todo el país ocurren estas conductas reprochables. Hay ejemplos dolorosos, como el de Samuel Moreno, quien llevaba una carrera política meteórica y después de ser alcalde de Bogotá terminó en la cárcel. Y el fiscal anticorrupción arriesga varios años de cárcel. Parece un chiste de Sábados Felices, porque ese señor dictaba conferencias contra la corrupción y tenía una oficina para ventilar asuntos que constituían delito.

La consulta anticorrupción es un instrumento que podría ser idóneo, si fuera más práctico. Por ejemplo, el disminuirles los salarios a los magistrados no constituye una medida idónea para combatir la corrupción. Es un saludo a la bandera. Lo que sí podría ser importante sería una reforma al Código Penal. El Sistema Penal Acusatorio ha colapsado. Las excesivas garantías de los acusados, el aplazamiento de las audiencias, las maniobras torticeras en el procedimiento son los gérmenes de la corrupción. Poner en libertad a un acusado por delitos graves, “porque no es peligroso para la sociedad” y otros mecanismos que hacen nugatoria la justicia. Definitivamente es muy cierto que “una cosa es Dinamarca y otra Cundinamarca”. También en Colombia tenemos otro problema, no hay sanción social para el delincuente. Tenemos como ejemplo que un exgobernador acusado de corrupción cuando fue puesto en libertad lo recibieron con vítores y una gran misa. Y a otro le hicieron un homenaje en la Universidad donde estudió. Además de la necesaria reforma del Código Penal es importante modificar los sistemas educativos y programar campañas contra la corrupción en los colegios. En un país donde hay delincuentes convertidos en héroes, es preciso que a los niños se les enseñe que las conductas reprochables no constituyen heroísmo. Cuando era niño la cacería de pájaros era un heroísmo pero en los colegios se inició una campaña contra este flagelo. Hoy ningún niño se atreve a matar un pájaro. Sería gravísimo que la consulta anticorrupción fuera negada.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad