
Hace unas semanas aparecieron en la primera página de Vanguardia Liberal escoba en mano y barriendo un parque el joven Gobernador de Santander, Richard Aguilar, y el Alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez; fue un mensaje claro y contundente de cultura ciudadana y de propósito común de las dos administraciones de recuperar los parques de la ciudad, la mayoría descuidados, deteriorados, desordenados, sucios, inseguros y alejados de la comunidad.
Pero ese no solo debe ser un objetivo gubernamental. El contexto de la “responsabilidad social y ambiental”, empresarial e individual, es la oportunidad para que el civismo y la solidaridad con la ciudad vuelva a renacer con hechos y ejemplos concretos y se comience un “plan padrino por los parques” por parte de los gremios, empresas, universidades, colegios, organizaciones sociales e instituciones oficiales, desde luego debidamente planeado, organizado, dirigido y coordinado, para que sea sostenible y de largo alcance.
Lo primero que se debe hacer por parte de las administraciones oficiales o de la Sociedad de Mejoras Públicas, si se les contratara esta misión, es la realización de unas reparaciones básicas -no las remodelaciones de cemento, baldosas y tala de árboles- como el mantenimiento y cuidado de los árboles sobrevivientes a la depredación, la siembra de nuevas especies, la recuperación del prado, la reparación de senderos y bancas y en lo posible el encerramiento con cercas vivas o verjas metálicas que le den un tono de protección y seguridad como se ve en los mejores parques de Bogotá o en las bellas ciudades de Ottawa, Montreal o en el famoso Central Park de Nueva York.
Las canecas para la basura son muy importante; indispensable el guarda parques permanente que lo mantenga totalmente limpio de residuos sólidos, con riego adecuado a las áreas verdes, y que informe a la policía de cualquier hecho anormal. Pero más importante aún, el diseño de un reglamento para su funcionamiento: Los parques deben ser exclusivamente para recreación pasiva y descanso, ausentes de ruido y de bebidas alcohólicas, con control a las ventas ambulantes. Si esto se logra, la gente volverá a los parques a reencontrarse con la naturaleza en un ambiente sano.

