Publicado por: Gustavo Galvis Hernandez
Están en proceso de ser modificados por los concejos municipales los planes de ordenamiento territorial; se espera que corrijan donde haya lugar el “desordenamiento territorial” que es causa del desbarajuste urbanístico, estético y social de muchas poblaciones.
En esta oportunidad la planificación y uso del suelo urbano y rural de los municipios tiene una característica especial: están bajo la lupa del Departamento Nacional de Planeación (DNP), del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales(IDEAM), de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), pero muy especialmente de la Procuraduría General de la Nación que ya ha notificado a los gobiernos municipales y lo reiterará en los próximos días, la obligación de incluir con mucha fuerza en los POTs el componente ambiental, como elemento fundamental para el diseño de estrategias, planes, y proyectos para la mitigación y adaptación al cambio climático.
El cambio climático es real e irreversible; causa drásticos efectos sobre el desarrollo socio económico del país que seguirá siendo afectado por fenómenos de lluvias y veranos extremos, inundaciones e incendios, desastres ambientales, deslizamientos, muchísimos desplazados, colapso de infraestructura vial y de servicios públicos, grandes pérdidas en el sector agrícola y ganadero, destrucción de casas y de barrios, enfermedades, pérdidas de vidas humanas y de animales, desempleo y multimillonarias pérdidas económicas. Más de nueve billones de pesos le costaron al país los desastres de la pasada ola invernal. Ahora vienen los incendios, la sequía y la escasez de agua.
El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático liderado por el Departamento Nacional de Planeación, en el contexto del ordenamiento territorial municipal, pasa por la gestión adecuada y eficaz de los recursos naturales y de los riesgos de desastres. En Bucaramanga es definitivo evitar nuevos asentamientos humanos en zonas de ladera; el POT modificado debe ratificar la conservación de los bosques urbanos de las cañadas y la escarpa, producto de largos años de lucha de la CDMB contra la erosión de la meseta; de vital importancia la protección de los bosques de los cerros orientales el patrimonio ambiental y ecológico más valioso de la ciudad.










