Publicado por: Gustavo Galvis Hernandez
Muy oportuna la decisión de las directivas de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga- CDMB- de actuar contra la acción criminal de quienes están “asesinando” árboles ubicados en algunas áreas públicas y privadas del área metropolitana con cualquier pretexto: porque odian lo verde, porque caen hojas al suelo, porque tapan un letrero, porque anidan aves, etc. ignorando que la propiedad tiene una función ecológica según la Constitución Política, llamada también la Constitución Verde.
Los vándalos mata árboles que atentan contra la salud ambiental de la ciudad acuden a varias prácticas perversas como la de pelar el tallo de la víctima o hacerle orificios para introducirle químicos tóxicos; otros, seguros de la impunidad acuden al machete para talarlos o agredirlos con podas extremas. A muchos árboles también se les ataca pintándoles letreros o clavándoles toda clase de elementos metálicos para colgarles publicidad que contamina visualmente a la ciudad aún más que los pasacalles.
Creo que las autoridades ambientales, con la Policía que también tiene estas funciones, deben ser implacables en su actuar. Poseen herramientas jurídicas valiosas como la Ley 1450 del 2011, que castiga hasta con 108 meses de prisión “a quienes destruyan, inutilicen, hagan desaparecer o causen daños a los recursos naturales”, además de las acciones administrativas correspondientes.
Los servicios ambientales de los árboles son innumerables: para contrarrestar el cambio climático y el calentamiento global se recomienda sembrar billones en el planeta; embellecen y valorizan los entornos urbanos, refrescan el ambiente, proporcionan sombra y refugio para la fauna, reducen la demanda de energía eléctrica en tiempos de calor, reducen la contaminación del aire, generan oxigeno, aíslan el ruido y con la densificación de las ciudades, disminuyen las islas de calor. Quien observe una agresión contra un árbol puede llamar al teléfono 6346100 ext. 1036 de la CDMB.









