Publicado por: Gustavo Galvis Hernandez
La solución al paro cafetero se logró con un costo alto para las finanzas del Estado; se incrementó el monto del subsidio al precio de la carga, afectado por la revaluación del peso, los costos de producción, la disminución de la productividad por del cambio climático, la competencia externa, etc. Es una solución de coyuntura. Los factores críticos de la crisis, externos e internos, continúan y muy grandes esfuerzos tendrá que hacer un equipo de expertos en diversas disciplinas para hacer de la caficultura una actividad sostenible en lo económico, social y ambiental.
En lo económico: es vital buscarle una rentabilidad que permita a los productores continuar en esta actividad y los pequeños no tengan que vender sus parcelas para emigrar a las ciudades sin ninguna preparación para vivir en la dura selva de cemento. Básico encontrar nuevas técnicas y prácticas agrológicas para bajar costos en todo el proceso del cultivo desde el semillero al almacigo, la siembra, desarrollo, abonamiento, limpias, recolección, beneficio, secado y comercialización. Mucha investigación sobre la competencia de Vietnam y Filipinas especialmente.
En lo social: la Federación de Cafeteros fue un gran soporte social en salud, vivienda, educación, vías, acueductos, electrificación rural, gestionando y financiando proyectos. Ahora es muy importante el acceso a Internet para la formación virtual en caficultura moderna.
En lo ambiental: hace décadas se introdujo la caficultura a pleno sol. Se arrasaron bosques, se erosionaron suelos, se perdió la diversidad biológica, se contaminaron aguas, se afectaron las cuencas hídricas. Sí, hubo más productividad, pero con altos costos por mayor fertilización con agroquímicos. Hay que regresar al sombrío de moncoros y cedros, guamos y plátanos, que restauren el capital natural, las cercas vivas, las fuentes de agua limpia. El café sostenible o ecológico certificado tiene una mercado internacional en aumento y su precio es más alto.










