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Martes 03 de Abril de 2012 - 12:01 AM

El día más limpio

Columnista: Gustavo Galvis Hernandez

No debe  haber  “el día más limpio” en  una ciudad. Deben ser todos los días si en el comportamiento general asoma la  cultura ciudadana, el  civismo, el respeto hacia los demás, la  solidaridad con la urbe donde se vive. La calidad de vida, la salud física y mental está relacionada con la ausencia de basuras; también la imagen que se llevan los visitantes, turistas o inversionistas potenciales. El aseo urbano es clave en la competitividad para el establecimiento de nuevas fuentes de trabajo. Por eso, buenos  servicios públicos de aseo, agua, alcantarillado, comunicaciones y energía, son vitales para una ciudad sostenible en lo económico, social y ambiental.


Pareciera que los estigmas del subdesarrollo fueran, además de la pobreza extrema,  las basuras y el ruido. Porque a pesar de leyes, normas y “comparendos ambientales”, a los incultos  no les preocupa o importa en lo más mínimo ser sucios, botar basura donde les provoca, aun a la vista de las autoridades. A las pocas horas de pasar el barrendero,  o el camión recolector de las basuras domiciliarias,  las calles, avenidas, andenes, parques, zonas verdes, áreas públicas,  se ven nuevamente contaminadas  de desechos sólidos de todo tipo: bolsas de plástico- duran centenares de años para descomponerse- botellas de plástico o de vidrio, latas, restos de comida, etc. Eso sin contar con los escombros de construcción que permanecen semanas sin recogerse.  El civismo ha caído tan bajo, que los frentes de las casas o  los antejardines  pueden estar llenos de basuras y  la indiferencia de sus propietarios es total. No tienen sensibilidad por la limpieza y la estética.


Por eso es bueno destacar las importantes iniciativas privadas que buscan hacer renacer el civismo perdido  realizando brigadas de aseo en la ciudad. “El día más Limpio”  la denomina la Agencia Adventista para el Desarrollo y los Recursos Asistenciales, ADRA.  “Por Amor a Bucaramanga” se llaman las lideradas por el  Concejal Christian Arguello a quien le duele ver las calles sucias y los postes atiborrados de carteles. Felicitaciones por tan buen ejemplo. Campañas contra la contaminación visual, el ruido y jornadas de arborización masiva  de la ciudad, también esperan de sus ejemplares  ejecutorias cívicas.

Autor:
Gustavo Galvis Hernandez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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