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Viernes 04 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Errores en el viejo Partido Liberal

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

El Partido Liberal tiene problemas severos. Actúa como si fuera una colectividad mayoritaria, cuando en las últimas elecciones ha perdido un caudal considerable de votos. En las elecciones presidenciales faltó muy poco para que perdiera su calidad de partido político, según la Constitución y las leyes. Pero no corrigió sus errores y en las elecciones locales incurrió en equivocaciones muy graves, que se reflejaron en la pérdida de alcaldías y gobernaciones. Lo primero que debe hacer el viejo partido de López y Santos es comprender que hoy es una colectividad minoritaria y que tiene unos enemigos muy poderosos, que lo están enredando en un proceso de conservatización del país.


Dos aspectos son fundamentales en estas consideraciones. Sectores retardatarios han empezado a influir poderosamente, asustados por las conquistas de la Constitución del 91. Por medio de publicidad, planteamientos tradicionalistas y apelando al terror, llenan las mentes de los ciudadanos de inquietud y temor al cambio. El expresidente Uribe fue uno de los impulsadores de este proceso, que culminó con la proliferación de partidos conservadores, sin ideología y con pequeñas caudas electorales, que nunca aspirarán al poder. La gran víctima fue el Partido Liberal, colectividad de centro izquierda, reformista y amiga del cambio. Todas las transformaciones de Colombia las ha hecho de alguna manera el Partido Liberal.


Por esta razón, el gran antagonista del gobierno de Uribe fue el Liberalismo y las maniobras más fuertes del expresidente fueron precisamente para acabar con este partido. Varias veces escuchamos a Uribe recordar con emoción el proceso que vivió el expresidente Núñez, cuando a finales del siglo XIX intentó acabar con la colectividad liberal. Persiguió a los liberales con saña, desterró al expresidente Santiago Pérez y finalmente marginó a todo el liberalismo. Como Uribe intentó entregar el poder al exministro Arias, representante del conservatismo, así Núñez entregó el gobierno a los conservadores. Y es bueno recordar que ahí empezó la decadencia de nuestro departamento, porque le frustraron las aspiraciones cafeteras y terminaron dividiéndolo.


El otro aspecto son las equivocaciones del partido en la promoción de sus candidaturas. Escogen aspirantes sin ningún liderazgo. El caso más grave fue el de Bogotá, con la candidatura a la Alcaldía de David Luna. Me parece que fue un acto de irresponsabilidad. Y así ocurrió en muchos lugares del país. Por ejemplo, aquí en Santander, según dice el Simón Gaviria, congresista e hijo del expresidente Gaviria, las maniobras para evitar una candidatura de Luis Francisco Bohórquez a la gobernación terminaron con la promoción de un mal candidato.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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