Publicidad
Mié Sep 20 2017
26ºC
Actualizado 03:51 pm
Viernes 25 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

El poder que embriaga

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

Siempre se ha dicho que el poder embriaga. En los últimos tiempos ese fenómeno se está apoderando de los dirigentes y de los pueblos. No hay medida ni discreción. El acceso al poder y su fortalecimiento ya se ha convertido casi en un axioma. La mayoría de los gobernantes parecen ser discípulos de Maquiavelo cuando decía que el príncipe debía utilizar todos los medios para mantenerse en el poder. Hoy vemos cómo utilizan el fraude constitucional, abusan del referendo y pretenden que no haya reformas sino sustituciones.


El tratadista Carl Schmitt dice en su obra Diálogo sobre el poder y el acceso al poderoso: "El poder es una magnitud independiente, aún respecto del consenso que haya logrado y quisiera señalar que también lo es respecto del poderoso mismo. El poder es una magnitud objetiva, con reglas propias, respecto de cualquier individuo en cuyas manos se encuentre".


Es por eso que vemos cómo hay una especie de simbiosis entre el poder y el consenso. Los gobiernos autoritarios por ejemplo, buscan el consenso utilizando todos los medios a su alcance. Hoy es más fácil obtenerlo que en la antigüedad, porque los mecanismos técnicos lo permiten. La radio, la televisión, el internet, son mecanismos que facilitan una permanente interrelación entre el poder y el consenso. Es la explicación que podemos tener al hecho escandaloso que el señor Berlusconi fue capaz de mantenerse en el poder en Italia, acusado de orgías, asaltos sexuales y además después de haber llevado a su país a la bancarrota. Los italianos no quisieron o no pudieron cambiarlo, tuvo que intervenir la actividad financiera europea para lograr la sustitución del poder.


En nuestra América el fenómeno está creciendo. Para algunos gobernantes la democracia no es importante sino el poder. Quieren perpetuarse. Y curiosamente los pueblos acatan estas anomalías, a pesar de estar sumidos en la miseria. Esto ocurre en Nicaragua que junto con Haití son los países más pobres de América. Y en Venezuela aceptaron a Cipriano Castro, a Juan Vicente Gómez, a Pérez Jiménez y ahora respaldan al presidente actual, quien quiere gobernar "por toda la vida" y despilfarra el petróleo que le dio la naturaleza a este pueblo.


Igualmente en nuestro país estuvimos al borde de la perpetuidad y el señor Correa en Ecuador y Morales en Bolivia consideran que son iluminados y que para ellos hay un "destino manifiesto". Indudablemente, es un deseo que recorre las Antillas y se mete en los desfiladeros de los Andes.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Su voto: Ninguno (2 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad