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Viernes 23 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Contradicción entre las ciudades y los pueblos

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

La elección popular de alcaldes es indudablemente una de las grandes conquistas de la democracia colombiana. Despierta controversias, porque algunos desconfían de la sabiduría popular y otros consideran que el balance es negativo. El ingrediente de la corrupción se pasea por las grandes ciudades y por las pequeñas aldeas. Pero en general el sistema ha dado buenos resultados.


De todas maneras en todo el mundo la elección de los jefes municipales ha sido conveniente y el desarrollo de grandes ciudades como Nueva York, Río de Janeiro, París ha estado signado por la voluntad popular. Por ejemplo, en Colombia, los viejos alcaldes designados por la gobernación eran señores de importancia familiar, pero no tenían voluntad ni presupuesto para lograr desarrollar las comunidades. Algunos eran trasladados de pueblo en pueblo, sin que dejaran sello alguno. Además la designación de alcaldes por la gobernación tuvo como compañero el centralismo fuerte que nos agobió durante más de un siglo.


Pero hay un fenómeno que es preciso analizar. Curiosamente los pequeños municipios han aprovechado mejor la descentralización que las grandes ciudades. Sería interesante que se hiciera un estudio técnico, sin prevenciones, para encontrar alguna explicación. Porque en teoría las grandes ciudades con mayores controles serían mejor aprovechadas. Las pequeñas aldeas aisladas serían presas de la corrupción y el desgobierno.


Ocurre todo lo contrario. La bella ciudad de Cali está convertida en una gran aldea sin gobierno y sin proyección. Bogotá ha sido presa de pésimos alcaldes, Santa Marta perdió totalmente su encanto y Bucaramanga ya no es la Ciudad Bonita, sino una comunidad desordenada y sucia. En cambio los pequeños municipios de la provincia de Guanentá, como el Valle de San José, Ocamonte, Pinchote, Charalá, el Páramo, son modelo de belleza y organización. En la provincia Comunera, igualmente Oiba, Suaita, Simacota y Confines son municipios modelos. Es un verdadero fenómeno dialéctico, que requiere de un buen estudio, para evitar las teorías negativas y los asaltos a la descentralización.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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