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Viernes 20 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Después de la Cumbre

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

Definitivamente la Cumbre de las Américas nos dejó un sabor amargo. No porque el presidente Santos se hubiera desempeñado mal, sino porque los intereses de algunos países estuvieron por encima de un verdadero concepto regional. El Presidente actuó con serenidad, entusiasmo y trató de superar algunas dificultades. Pero infortunadamente los problemas estaban anunciados y no hubo forma de soslayarlos. Para los colombianos el desarrollo del TLC y la alianza con Estados Unidos es una garantía de progreso. Pero los problemas políticos no permitieron que se destacaran soluciones inaplazables para la América, como el narcotráfico, la pobreza y la violencia.


El problema de Cuba se ha convertido en una verdadera batalla ideológica sin salida a corto plazo. Estoy de acuerdo en que la presencia de Cuba en estas cumbres es conveniente y necesaria, además de justa. Estados Unidos debe liquidar ese problema, porque entre otras cosas ya Cuba no ofrece ningún peligro para la potencia del Norte. Su fuerza se derivaba del apoyo que recibía de la Unión Soviética. Después del desmoronamiento de este Estado, ya la isla del Caribe pasó a ser solamente un símbolo ideológico.  En lo que sí no estoy de acuerdo es en la petición que hizo algún Presidente de considerar a Cuba como una democracia. Infortunadamente, según las características de este sistema político, Cuba no se encuentra ubicada en él, es una dictadura socialista. Hay que respetarle su ideología como a China.


El problema de Las Malvinas es más complicado, porque tiene razón la presidenta Cristina en que ese territorio pertenecía al virreinato del cual se desprendió la República de Argentina. Pero infortunadamente la ocupación inglesa data de la misma época y hoy los habitantes de las Malvinas se consideran británicos. Algún comentarista sostenía que la solución pudiera ser que los británicos y los argentinos explotaran el petróleo conjuntamente. Pero además en la Cumbre había otro problema, Canadá es británico. La reina Isabel es la jefe de Estado de Canadá. La presencia de esta gran nación y Argentina en la misma reunión incuestionablemente traería dificultades.  


Lo que sí pudimos observar es que algunos países de Suramérica consideran que Estados Unidos se ha debilitado y busca la forma de rebelarse. La insistencia en la presencia de Cuba lo demuestra. En esta forma difícilmente podremos hablar de una unidad latinoamericana y en el futuro los esfuerzos deben concentrarse en la solución de los gravísimos problemas que aquejan a Latinoamérica.

Autor:
Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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