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Jueves 03 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Zaperoco

Columnista: Inquisidor

Gay

Acerca de términos referidos especialmente a los homosexuales (palabra esta que debiera usarse sin tanto prolegómeno, en vez de los eufemismos que nos enredan el idioma), es importante precisar los usos de algunos de ellos.

He aquí una cita: “La población Lgbtq pide el respeto de sus derechos […] Al interior de la marcha del orgullo gay” (Séptimo Día. Jhoan Calderón Bayona. Bucaramanga. 3 de julio).

Lo primero es el sustantivo y adjetivo ‘gay’. El DPD, de la RAE, explica lo siguiente: Voz tomada del inglés gay, que significa, como adjetivo, ‘homosexual’ o ‘de (los) homosexuales’ y, como sustantivo masculino, ‘hombre homosexual’: «Cunanan ha sembrado el pánico en la comunidad gay norteamericana» (Caras [Chile] 21.7.97); «Lo difícil para mí no ha sido construir a un gay, lo difícil es interpretar al ser humano complejo que hay en David» (Tiempo [Col.] 7.4.97). Aunque entre los hispanohablantes está extendida la pronunciación inglesa [géi], en español se recomienda adecuar la pronunciación a la grafía y decir [gái]. Su plural debe ser gais, y no gays: «Presidente de la Fundación Triángulo para la igualdad de gais y lesbianas» (País [Esp.] 20.9.97); «Un 22 % ya no visita cuartos oscuros de los locales gais» (País [Esp.] 1.12.88). Se desaconseja su uso como adjetivo invariable, frecuente por influjo del inglés: «Cuando iba a las discotecas gay se mezclaba con el público en general» (DAméricas [EE. UU.] 19.7.97).

Acerca de la variable sigla, que de LGTB ya va en LGTBIQ, las explicaciones de estas dos últimas letras, IQ, coinciden en el propósito del significado, referido a quienes, sin ser heterosexuales, no se identifican con alguna de las letras que las preceden. La Q, fundamentada en “queer” (aunque alguien afirma que viene de “questioning youth”), se refiere a quien no encaja en los convencionalismos sociales establecidos.

La penúltima, la I, por ‘intersexuales’ (‘hermafroditas’ o ‘andróginos’), se refiere a quien es “de rasgos externos que no se corresponden definidamente con los propios de su sexo”.

Y acerca del mal uso de “al interior”, realmente ya no sé qué ni cómo decírtelo, Jhoan Calderón, a ver cómo lo aprendes.

Autor:
Inquisidor
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