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Viernes 16 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Las dificultades de la oralidad

Columnista: Instituto De Victimología Usta

La tendencia moderna del derecho procesal informa que los procesos judiciales deben celebrarse bajo el sistema de audiencias, en donde prevalece la oralidad, la publicidad, la concentración de las pruebas y la controversia de las mismas en presencia del Juez.


Por el mismo diseño del sistema acusatorio afortunadamente se abandonó entonces el proceso de escritura, el de los expedientes y cuadernos procesales, para introducirnos en la oralidad, donde todo sucede y se define en una audiencia que queda registrada en audio y video, avanzando en el proceso de la mano de la modernidad.


No obstante estas bondades, los problemas que hoy por hoy afronta la oralidad judicial son de forma y fondo. Por el lado de las formas es necesario decir que el número de salas de audiencias resultó insuficiente, que los medios técnicos se han deteriorado, que los micrófonos se dañan y nadie los arregla, que abochorna el calor por falta de aires acondicionados, y que además, muchos ni siquiera se ponen a tono con los avances tecnológicos. El sistema de citaciones a las audiencias es desordenado, confuso y retardado, el incumplimiento de los horarios es recurrente, bastando con mencionar las demoras en los traslados de los internos y la no presencia de testigos.


Los problemas de fondo son más delicados, en cuanto el desarrollo de las audiencias se torna interminable por el difícil manejo de procesos producto de la falta de preparación para el sistema acusatorio. Desafortunadamente no se ha entendido que una cosa es el proceso escritural y otra muy distinta el proceso oral donde hay que ser concretos en materia probatoria y argumentativa. Cierto es que debe primar el respeto de las garantías constitucionales, que todos tienen derecho a hacer solicitudes en el juicio, a presentar pruebas, a confrontar los testigos y a exponer sus argumentos finales; pero no es menos cierto que la incorrecta aplicación del sistema por su falta de comprensión hace imposible desarrollar un juicio en una sola sesión, extendiéndose en el tiempo de manera desproporcionada, tanto así que puede durar seis meses o un año.


El sistema de la oralidad merece una rigurosa revisión legal y una práctica adecuada. Exige con urgencia un manejo ponderado aunque sin recortar los derechos procesales de las partes intervinientes, para que por fin estemos cerca de administrar justicia con prontitud y eficacia.

Autor:
Instituto De Victimología Usta
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