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Viernes 20 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Por una cultura penal moderna

Columnista: Instituto De Victimología Usta

Ante la ocurrencia de un delito surge para el Estado la obligación de investigar, acusar, juzgar y sancionar al responsable del hecho. Impuesta la sanción penal, que para la mayoría de los casos consiste en el internamiento carcelario, inicia el cumplimiento de las funciones de la pena, tales como la “prevención general, retribución justa, prevención especial. La nueva cúpula de Fiscalía General se muestra alarmada por la congestión reinante al interior de la entidad, así como por el atraso y la morosidad en muchas investigaciones, algunas de interés general. Y aunque no era secreta esa situación, no toda la culpa se le atribuye al sistema penal acusatorio, sino también al cambio de roles y de cultura en materia penal, que aún no ha sabido asumir la ciudadanía.
En el fondo son muchas las causas que generan la congestión del sistema de justicia penal, tales como la falta de fiscales e investigadores judiciales, las deficientes condiciones laborales, la inadecuada preparación de muchos funcionarios y la escasez de recursos, pero, además, es cierto que todavía no se ha creado una cultura penal acorde con las exigencias del sistema acusatorio, creyéndose todavía que todo conflicto particular debe solucionarse al interior de la justicia penal bajo la amenaza de la cárcel.


No es raro encontrar denuncias penales catalogadas como estafa, cuando se trata de una deuda incumplida; las diferencias entre socios comerciales se conciben como un fraude y cualquier insulto es entendido como delito de injuria; incluso se sabe de casos donde un empujón es denunciado como lesiones personales. Todo eso es reportado ante la Fiscalía como constitutivo de delito y por situaciones como esas se debe iniciar cuando menos una indagación penal. Parece insólito y absurdo, pero así es.


La ciudadanía debe entender que no todo conflicto genera la intervención del Derecho Penal y que no necesariamente es ante la Fiscalía donde debe buscar la solución. El abuso de la justicia genera su desgaste y conduce a su congestión, y ello termina reportando una odiosa impunidad en casos de mayor trascendencia.  


Tres alternativas deberían considerarse para invocar un remedio al problema: primero, promover una campaña de enseñanza sobre los alcances del sistema acusatorio; segundo, la necesidad de implementar en la Fiscalía una unidad de selección de denuncias, para desestimar aquellas que no requieren de su intervención, y tercero, reglamentar el criterio de justicia penal privada.
Evocando las palabras del nuevo Vicefiscal es bueno entender que “no todo conflicto es Derecho Penal, y no todo Derecho Penal es cárcel”, más aún cuando en las sociedades modernas la libertad de las personas debe ser la regla general.  

Autor:
Instituto De Victimología Usta
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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