Publicado por: Isabel Ortiz Perez
El 15 de noviembre pasado el Estado Colombiano pidió perdón a Alba Lucía Rodríguez Cardona por todos los atropellos y errores judiciales que se cometieron con ella hace 15 años, cuando fue condenada a 42 años de prisión. Recordamos a Alba Lucía, la joven campesina violada que luego de un embarazo sin atención y un parto en el que murió su hija, fue acusada de infanticida y condenada a una pena mayor que si hubiera sido una asesina en serie. El proceso penal estuvo plagado de errores y violaciones a sus derechos humanos, pero permitió que los grupos de mujeres del país y una valiente defensa realizada por la abogada Jimena Castilla, desplegaran miles de acciones de apoyo por su dignidad y su vida, logrando su libertad seis años después por un fallo de la Corte Constitucional.
En Abejorral, municipio antioqueño, Ruth Stella Correa en calidad de ministra de Justicia pidió perdón a Alba Lucía y a sus padres y familiares; reconoció su inocencia y admitió que en su caso se violaron los derechos a la integridad personal, las garantías judiciales, la protección de su honra, la dignidad y la igualdad ante la ley. De igual forma expresó el deseo de no repetición y el anhelo de tener un Estado garante de los derechos de todas las personas. En concepto de Jimena Castilla, abogada defensora, el caso de Alba Lucía y el cúmulo de errores se originaron en “la ignorancia, ineptitud, falta de idoneidad y de humanidad de un médico y una enfermera que la atendieron después del parto cuando llegó al hospital desangrándose, en los prejuicios y la ignorancia del fiscal que investigó y la acusó, del juez que la condenó y de los magistrados del Tribunal Superior que confirmaron la condena”. Consideramos que ya era tiempo de que el Estado hiciera esta solicitud de perdón, pero no basta equivocarse y pedir perdón, es necesario reparar una equivocación tan injusta y negligente.










