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Jueves 15 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

No es solo La Niña

Columnista: Isabel Ortiz Perez

Resulta fácil aducir que la catástrofe que se vive en muchas zonas del país es ocasionada por el fenómeno de  la Niña y con esta explicación culpar a la naturaleza por los desbordamientos, los derrumbes y el pésimo estado de nuestras carreteras. Es la explicación más facilista y encubridora de la otra verdad, que tiene mucho que ver con la desidia, la indiferencia y la improvisación con que en Colombia se asumen los problemas, más cuando ellos tienen que ver con la gente pobre. Lo que nos muestran los noticieros es dramático. Recientes urbanizaciones en Bogotá, construidas por urbanizadores privados, han sido realizadas en las laderas de los ríos y están totalmente inundadas, pero  además con aguas negras. En muchas zonas del país, miles y miles de damnificados tienen que abandonar sus viviendas, han perdido casi todo, hay muerte y enfermedad. Es dramático aceptar  que, a pesar de que se veía llegar otro invierno más grave, no se realizó una preparación para afrontar los riegos de manera segura y eficiente. ¿Es que no se puede? O mejor, ¿es que no se quiere o no importa? Y pienso que esto es lo más grave, que importa muy poco, porque la situación afecta a sectores sin poder económico, poblaciones pobres con muy poca capacidad de respuesta ante la adversidad, dado que muchos de ellos viven o sobreviven de adversidad en adversidad. Hay negligencia gubernamental y privada, y siento decir que a pesar de que el Presidente, los ministros y la alcaldesa sobrevuelen y visiten dando palmaditas y prometiendo cheques, carpas y ayudas humanitarias, esto no es ninguna solución de fondo. Lo real es que hay compatriotas que desde el invierno del año pasado están viviendo en carpas, y aquí en Bucaramanga hay damnificados del año 2005 todavía en cambuches y hogares de paso.  
Me duele este país indiferente a la tragedia de tantas personas que por carecer de recursos económicos tienen que sufrir una y otra vez situaciones de tanto riesgo y necesidad.
Para cerrar con una nota positiva, auguro que el programa de vivienda promovido por Dale la mano a Santander logre ser una respuesta que aporte una solución técnica y humanizada a las 120 familias seleccionadas y damnificadas del invierno del año pasado. Es una propuesta ejemplar de responsabilidad social a la cual le deseamos éxito y sostenibilidad en todo sentido.

Autor:
Isabel Ortiz Perez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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