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Jueves 29 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Yo tampoco tengo la llave maestra

Columnista: Isabel Ortiz Perez

Son muchos y muy complejos los problemas de la ciudad señor Alcalde, y también pienso y comparto con Manolo Azuero  que más que conquistar el mundo, se requieren compromisos y propuestas con aquellos sectores de la población que viven en condiciones de miseria, indignidad y exclusión. En nuestra ciudad cerca de 120 mil personas se encuentran en asentamientos precarios, según  investigaciones realizadas por la CDMB.  Su vida cotidiana allí corre peligro y es una vida al margen de los derechos humanos fundamentales.

¿Que es lo que sucede para que pese a la formulación cada cuatrenio de importantes Planes de Desarrollo y programas de lucha contra la pobreza, no pase nada y se continúe con una ciudad con amplios grupos a los que se les vulneran sus derechos humanos básicos?

La respuesta la ubico en el enfoque con que se diseñan las políticas sociales. Lo que domina en la Alcaldía Municipal son los enfoques de asistencia versus los enfoques que promueven el desarrollo, la equidad y los derechos. Los primeros, es decir los de asistencia, son desarticulados; por una lado va la salud y por otro la educación, y más allá la vivienda, y por acá el empleo. No se focalizan ni se integran programas que articulen y promuevan en las familias pobres sus derechos económicos, sociales y culturales. Y además estos enfoques consideran que las personas son beneficiarias pasivas, no aportan en el desarrollo de sus capacidades, ni en el empoderamiento ni en soluciones de largo plazo. A los pobres les dan cosas: camarotes, kits de aseo, colchonetas, ollas pero también mariachis y fiestas para la navidad. Y a las mujeres cursos de muñequería y de bisutería, no de derechos a una vida sin violencia. Son ríos de dinero público los que se dilapidan en estos programas que lejos de sacar a la gente de la pobreza, lo que produce es mas apatía y desgano, y los van progresivamente convirtiendo en algo que ellos mismos rechazan: en  seres que piden, “que solo participan si les dan algo”.

El ejercicio activo y ciudadano de la participación que nuestra Constitución Política destaca y fortalece, no tiene correspondencia con lo que hacen quienes gobiernan este país. Y esta forma perversa de gastar los dineros públicos es conveniente a quienes dirigen las administraciones locales, para poder seguir la corrupción en medio de un pueblo ignorante, pasivo y manipulado.

Autor:
Isabel Ortiz Perez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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