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Miércoles 19 de Octubre de 2016 - 12:01 AM

¿Fotomultas?

Columnista: Isaí Fuentes Galván

Una de las promesas de campaña y caballito de batalla del alcalde Rodolfo Hernández en su reñida contienda electoral con el Partido Liberal fue el que en su administración no se implementarían las fotomultas, promesa que seguramente persuadió a muchos de sus electores de elegirlo alcalde de la ciudad.

Hoy, luego de 10 meses de mandato, su administración anuncia que se implementarán radares móviles para sancionar a los conductores que transiten a más de 30 y 40 k/h sobre vías que normalmente requieren un mínimo de velocidad de entre 50 y 60 k/h, como por ejemplo la vía a Chimitá, el mercado campesino y la terminal de transportes, alegando que estos serán instalados en cruces peatonales para reducir los índices de accidentalidad.

Sancionar a los conductores por movilizarse a una velocidad razonable de hasta 60 k/h en una ciudad atascada por los trancones, con el pretexto de que solo se implementarán en cruces peatonales o zonas con alta afluencia de peatones, es tan absurdo como querer acabar la pobreza matando a los pobres. Como buscar el muerto río arriba.

Si lo que pretende la administración es, como dice, reducir la accidentalidad en cruces peatonales, lo más lógico sería construir puentes peatonales y no obligar a los conductores a reducir su velocidad de manera intempestiva, bajo amenaza de sanción, atascando más la ciudad y esquilmando a los ciudadanos.

Que los puestos de control de velocidad no sean fijos sino móviles se presta para todo tipo de abusos y arbitrariedades contra la ciudadanía y se asimila en todo a las fotomultas, que fue a lo que precisamente nos opusimos cuando la pasada administración intentó implementarlas sin haber realizado estudios previos que establecieran las causas de la accidentalidad y sin socializarlas.

Nos parece ilógico que ahora se pretenda sancionar con esta nueva modalidad de “fotomultas” o “videomultas” a quienes transiten ligeramente en una ciudad que aún no logra moverse adecuadamente y que confió de buena fe en la palabra de su alcalde de no aplicar la ley del bolillo antes que la pedagogía.

Las promesas son para cumplirlas.

Autor:
Isaí Fuentes Galván
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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