Miércoles 03 de Enero de 2018 - 12:01 AM

El balance

Columnista: Isaí Fuentes Galván

La llegada a la alcaldía de Bucaramanga de Rodolfo Hernández representó sin duda un rompimiento de la dinámica política electoral de la ciudad, pero hoy dos años después hay que decir que pareciera ser, fue solo eso, en lo electoral. De la gran expectativa generada con su populista y muy efectivo discurso anticorrupción solo quedan desencanto y desilusión. Los escándalos provocados por el alcalde cada ocho días con su estilo chabacán, déspota y maniqueo que gobierna en función del retrovisor, puede que le hayan servido para mantenerse sobre una ola de popularidad en las encuestas, pero no le han sido útiles para administrar la ciudad. De los veinte puntos de la agenda pública el alcalde ha dado resultados solo en dos o tres, su inexperiencia en lo público y su autoritarismo han perjudicado seriamente su gestión, que se limita a despotricar de la oposición e imaginar enemigos donde no los hay, cada vez que alguien critica con razón su falta de resultados.

La ciudad “anticorrupción” de Colombia, es hoy por hoy un modelo de lo que no debe ser una ciudad moderna, sumida en el caos por la invasión del espacio público, el transporte informal, la inmovilidad y la inseguridad, Bucaramanga ve resignada, cómo a ella le va mal, mientras a su alcalde le va bien… en las encuestas.

De la corrupción política partidista tradicional pareciéramos haber pasado a una especie de corrupción empresarial practicada por una élite rica y poderosa que supo aprovechar el descontento de la ciudadanía con los partidos tradicionales para apoderarse de la ciudad, con un nuevo estilo pero con el mismo propósito, poner la ciudad al servicio de sus negocios.

Quedan dos años y el panorama no parece ser alentador, fallido el negocio de la basura, que todo indica era el móvil de un proyecto político ideológicamente amorfo, (el alcalde es uribista, pero es respaldado por los verdes y el polo, que comen en su mesa) fugaz y sin heredero a la vista, es muy probable que tengamos que convocar elecciones anticipadas.

En un balance objetivo, el alcalde se raja.

Autor:
Isaí Fuentes Galván
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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