Miércoles 17 de Enero de 2018 - 12:01 AM

La ley del silencio

Columnista: Isaí Fuentes Galván

La corte suprema de justicia, conocida como “guardiana de la tradición” por sus fallos, cuestionada, desacreditada y manoseada por la corrupción como lo comprueba el apresamiento de varios de sus miembros por traficar con decisiones judiciales, profirió un fallo en el que obliga a un periodista de la revista Semana a revelar su fuente.

La decisión no pasaría de ser un fallo más, de no ser porque sienta un gravísimo precedente jurisprudencial que deja sin dientes al periodismo investigativo por cuenta del cual se han conocido los más graves escándalos de corrupción del país y que tiene en la reserva de la fuente su máxima garantía de seguridad. Obligar a los periodistas a revelar su fuente, pone en riesgo la vida y la integridad del informante y del informador, les intimida y silencia.

La reserva de la fuente es la base del periodismo investigativo y una de las garantías de la libertad de prensa en cualquier democracia. Obligar al periodismo investigativo a revelar su fuente es propio de dictaduras, restringe y pone en riesgo la libertad de prensa y lesiona la democracia misma.

De otra parte, resulta muy cuestionable que luego de la publicación de las denuncias hechas por el periodismo investigativo de los más graves escándalos de corrupción de la justicia, entre otros, sea precisamente, la misma corte involucrada en ellos, la que ahora pretenda, usando su poder judicial, so pretexto de verificar la veracidad de una investigación periodística, anteponer un bien jurídico de menor relevancia a la libertad de prensa, que por ser un bien jurídico de interés general y pilar fundamental de la democracia, debe salvaguardarse con prioridad, máxime cuando la justicia, a través de su aparato investigativo, cuenta con muchos otros y mejores medios probatorios que un periodista para establecer la veracidad de una información.

Así las cosas, la decisión no deja de ser arbitraria, injustificada, desproporcionada, inoportuna, pero ante todo sospechosa, por quien la profiere y por las especialísimas, actuales y gravísimas circunstancias en las que lo ha hecho. No pudo la corte escoger peor momento para hacerlo.

Autor:
Isaí Fuentes Galván
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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