Miércoles 21 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Joaco en Barcelona

Columnista: Isaí Fuentes Galván

¿Moto? … ¿Moto? … le preguntaron a Joaco mientras esperaba Metroveinte en la estación de la Nueva Barcelona.

¿Por qué Metroveinte? -Se preguntó Joaco-

Alguien le explicó que se llamaba así por lo del estrato veinte que un alcalde prometió darle al sistema.

Luego de veinte minutos de esperar su ruta, Joaco logró abordar para ir al centro de la ciudad.

Una vez adentro, Joaco tuvo una experiencia cuasi erótica que lo puso a dudar sobre su verdadera orientación sexual.

Un hombre, un tanto maloliente, rozó sus partes nobles contra el hombro de Joaco todo el trayecto cada vez que el articulado frenaba.

Un tanto incómodo, Joaco se corría hacia dentro de la silla para evitarlo. Del otro lado había una núbil estudiante vestida de uniforme escolar que somnolente y desgonzada recostaba su babeante mentón sobre el otro hombro de Joaco. Así Joaco se encontró en aquel articulado entre una experiencia homosexual y una próxima a la pederastia.

Una vez arribó al centro, Joaco intentó caminar por el afamado y muy transitado “Paseo del Comercio” de la Nueva Barcelona.

Allí encontró un auténtico “mercado Persa” conformado por toda clase de vendedores ambulantes, mototaxistas y unos materos que llamaron poderosamente su atención, porque ocasionaban atascamiento del tráfico, invadían el espacio de los vehículos sin permitirles transitar, y se encontraban en un deplorable estado estético. ¿Para que los pondrían ahí? - pensó-

Joaco visitó el emblemático Parque García Rovira, en donde pudo compartir experiencias cosmopolitas con inmigrantes venezolanos que tenían cambuches allí, según supo, por invitación del alcalde de la ciudad, quien luego no los había querido atender.

Joaco caminó por toda la Calle 36 denominada ahora “El paseo de los mártires” para tomar Metroveinte. En su recorrido vio durmiendo cualquier cantidad de habitantes de calle y montones de basura sobre los separadores. Luego vio a un grupo jugando a “la bolita, donde está la bolita”, y al ver que todos ganaban, decidió apostar los últimos cinco mil pesos que tenía. ¡Joaco perdió!

Joaco quedó preguntándose ¿Por qué la llamarán la Nueva Barcelona?..

Autor:
Isaí Fuentes Galván
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad