Miércoles 14 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

¿Y dónde está el Alcalde?

Columnista: Isaí Fuentes Galván

Desde que al Alcalde se le cayó el negocio de Vitalogic lo que se percibe en la ciudad es un enrarecido ambiente de desgobierno total.

Uno no puede tapar el sol con un dedo o hacer lo de las avestruces: meter la cabeza en el suelo para huir de la realidad. De la ciudad que el Alcalde nos “vendió” en campaña ya no vimos nada. Unas materas en la calle y unos cuantos centros de salud pintados no lograron convertir a la “Bonita” en la “Nueva Barcelona”.

Eso puede deberse a su inexperiencia en el manejo de lo público, incluidos los empleados, que difiere mucho de lo privado. A su carácter recio y obstinado que no se deja asesorar. Alguien me dijo por ahí: “A Rodolfo no lo asesora nadie. Hay que ser argentino para descrestarlo”.

Rodolfo asumió muy bien su papel de empresario-candidato, pero nunca logró entender el de político-Alcalde, tal vez porque él, que tan buenas relaciones mantuvo con los políticos (sus socios hasta hace algún tiempo) no fue capaz como Alcalde de transigir las diferencias, de discutirlas con respeto por sus contradictores, mucho menos de construir consensos, que es lo que distingue a un animal político de un simple animal.

El político, y con mayor necesidad el gobernante, requiere desarrollar habilidades de consensuar, de disuadir, de como dicen por ahí, hacer de tripas corazón y de ser necesario sentarse con su archirrival con el respeto y la altura que la diplomacia política exige para superar los obstáculos que se atraviesen en sus planes.

Aislar o destruir al enemigo no siempre resulta ser la mejor estrategia; en ocasiones es necesario tenerlo cerca.

Hace poco me enteré, por ejemplo, que algunos secretarios de despacho y directores de institutos llevan tres meses en que no hablan con él, no les pasa al teléfono y cuando hablan lo hacen en los ascensores. Que los consejos de gobierno dan miedo, porque cualquiera puede salir insultado.

Todo indica que el Alcalde apostó y ganó la alcaldía para montar su basurero, como no pudo, la parceló y se desentendió de ella.

Autor:
Isaí Fuentes Galván
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad