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Martes 24 de Septiembre de 2013 - 12:01 AM

Una meta lograble

La cada vez mayor expectativa de vida de los seres humanos, ha generado grandes retos a la sociedad en términos de jubilación, costos del sistema de salud, responsabilidades y economías familiares entre otros muchos.

Según el artículo publicado por Eryn Brown en Los Ángeles Times, en el mundo existen más de cien millones de personas mayores de 60 años que requieren cuidados, y entre ellos los que padecen demencia y exigen mayor dedicación, mayor compromiso familiar y demandan grandes recursos.

De acuerdo con una publicación de Alzheimer Organitation, el 13% de los mayores de 60 años son dependientes de cuidadores y para el 2010 significaron en costos a nivel global 604 billones de dólares, o lo que es lo mismo que el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) del mundo.

Por supuesto que el 80% del gasto está siendo ejecutado en los países ricos, lo que no significa que en los pobres no se produzca, sólo que no es cuantificado dentro de los gastos del sistema, pues el cuidado es dado de manera informal por los familiares, y en menor escala por los proveedores de salud que en cualquier caso contratan cuidadores a costos bastante menores que los que se dan en los países del llamado primer mundo.

Los que para el 2050 estarán dementes o requerirán cuidados especiales ya nacieron, de allí que no hay justificación para que los gobiernos no estén planificando la consecución de los recursos y diseñando el modelo de atención para un futuro próximo de 270 millones de seres ancianos y dependientes.

Si bien a los gobiernos les cabe una responsabilidad, a los ciudadanos y a la sociedad en conjunto también. En un modelo como el colombiano, independiente de los hechos de desviación reiterada de los recursos por parte de las EPSs, de los sobrecostos generados por las IPSs, de los altos precios de medicamentos e insumos, de las exigencias a veces insensatas de enfermos y familiares, todos debemos construir un gran pacto social por la calidad y eficiencia en el gasto en salud.

El Estado colombiano gasta 5% del PIB en salud, un 2% adicional es gasto del bolsillo de los ciudadanos. Desde ya debemos aprovisionar al menos un 1% adicional del PIB para financiar de manera exclusiva los gastos que demandan la atención de una población creciente y desvalida. También es posiblemente necesario incrementar en un 90% el afecto de los familiares hacia ellos, para conseguir la meta totalmente lograble de garantizar una vida digna a los ancianos que padecen demencia u otras limitaciones.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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