Publicidad
Jue Sep 21 2017
21ºC
Actualizado 09:59 pm
Martes 01 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

El cuento de la estupidez

Columnista: Jaime Calderón Herrera

Nos gustan los cuentos. Vivimos del cuento. Una habilidad para conseguir lo que nos proponemos consiste en idear algo que luego nos lo creemos, y si sabemos trasmitirlo, o como diríamos coloquialmente, si sabemos echar el cuento, nuestras probabilidades de éxito aumentan.

Recién me entero de que nuestro cerebro tiene un hemisferio experimentador y otro narrador y que este último construye de una manera azarosa la narrativa desde la experiencia, y entonces, luego tomamos decisiones de acuerdo con el cuento que nos creemos, el cual privilegia “momentos culminantes y resultados finales” de la experiencia.

Creado el imaginario en nuestro cerebro, repito, parece que tomamos decisiones a partir de él. Si hemos hecho algo estúpido, nuestro cuento lo justificará y tal vez por eso los humanos somos los únicos animales que tropezamos varias veces con la misma piedra. Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores, escribió y cantó José Alfredo Jiménez, ratificando el dicho popular.

Por si fuera poco, si hacemos algo “inteligente”, digo yo, podría nuestro cuento malinterpretarlo y echar a perder la experiencia útil y positiva.

El historiador italiano Carlos Cipolla, autor de la teoría de la estupidez, no conoció con antelación a la publicación de las leyes de la estupidez estas informaciones actuales, que le hubieran dado consistencia a su segunda ley según la cual “la probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona”.

Claro que hay que aclarar que todos hacemos cosas estúpidas en algún momento, pero hay quienes hacen de la estupidez su esencia y además, son muchos y muy peligrosos, pues tienen una capacidad especial para echar su cuento y conseguir fanaticada.

Dice Nuval Noah Harari que el relato que construye nuestro cerebro es el que nos dice a quién amar o a quién odiar y qué hacer con nosotros mismos, pero ¿qué tal que lo que dice Harari sea puro cuento?

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Sin votos aún
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad