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Martes 29 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Los traperos

Columnista: Jaime Calderón Herrera

La política es asunto difícil ejercido por quienes deben poseer unas condiciones especiales: resistencia a la crítica, ambición de poder, visión estratégica electoral, capacidad de manipulación, flexibilidad y otras. Se ha dicho que la guerra es otra forma de hacer política, pero hacer política no es una forma de hacer la guerra. Lo digo, porque la guerra la hacen los guerreros y los políticos, pero la política es de los políticos. En general, los guerreros no han sido gobernantes exitosos y los políticos han sido pésimos guerreros. Puede que haya estrategias similares y adaptables en una u otra actividad, pero las tácticas suelen ser diferentes.

Una vez firmados los acuerdos de paz en Colombia, el escenario se movió con la incorporación a la política de la más antigua y poderosa fuerza guerrillera, lo que ha causado escepticismo e incredulidad en algunos y temor en otros. También hay bastantes colombianos que pensamos que el acuerdo da un balance positivo para hoy y para el futuro.

A raíz de la polémica acerca de la entrega de bienes de la Farc, pensaba que si bien la explicación de incluir utensilios como escobas, cepillos y demás aditamentos de poco valor no convertibles en moneda , tenía una razón jurídica para “no dar papaya” por haber sido adquiridos con dineros ilícitos haciéndolos vulnerables a la interpretación a la letra de la ley por parte de un juez severo, la manera como lo hicieron denota una ingenuidad política al no anticipar la reacción por parte de quienes desde el Estado no convienen con el conjunto del acuerdo.

Tamaño error de precaución política les costó un retroceso en credibilidad, no obstante que tenían la obligación de declarar todo lo que hicieron con dineros de procedencia ilegal. A pesar de declarar bienes por casi un billón de pesos, dejaron un enorme hueco en la forma de comunicar que utilizaron en su contra con el efecto político conocido.

Lo hecho tranquiliza a quienes hacen propaganda acerca del peligro de que incorporados a la vida civil, puedan llegar a ganar unas elecciones. Por lo pronto no será.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
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