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Martes 19 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Por un modelo de atención primaria en salud

Columnista: Jaime Calderón Herrera

De toda la riqueza que producimos anualmente, es decir de lo que se conoce como PIB, destinamos a salud poco menos del 7%, lo que quiere decir que tenemos para gastar en nuestra salud y en nuestras enfermedades alrededor de un millón de pesos por año y por cada colombiano, dineros con los que se deben financiar políticas públicas que mantengan la salud, y en caso de los enfermos, financiar la curación, la rehabilitación y la paliación. Debo destacar que con tan poco dinero hayamos logrado el mayor avance en equidad en Colombia, como quiera que todos tenemos igual plan de beneficios, unas veces pagado con cargo a la UPC, es decir con los dineros recaudados vía contribución, y otras por medio de los impuestos generales que se destinan al sector, es decir, por el subsidiado.

Es cierto que subsisten barreras de acceso en especial para los más vulnerables, también hay que reconocer que excedemos en transacción, que se traduce en mayores costos y en desperdicios; igualmente padecemos de no calidad, pero el avance en los últimos años no se puede negar.

Cuando nos comparamos con los demás sistemas del mundo y en especial con Latinoamérica, el balance nos favorece de lejos.

La meta de financiación en salud debe ser el 10% del PIB, pero esto no sería suficiente si no implementamos un modelo de atención que privilegie la atención primaria, en red, y que garantice atención integral, que se sabe produce mejores resultados en salud individual y colectiva.

Es necesario llegar a un acuerdo social para conciliar la financiación de acciones que protegen a un individuo, con muy alto costo pero que en poco o nada inciden en la salud de la población, versus la financiación de acciones en salud pública que producen muchos resultados en salud con bajo costo.

Hoy la enfermedad es más consecuencia de condiciones ambientales y sicosociales que genómicas o clínicas, por lo cual no es razonable seguir alimentando expectativas no alcanzables desde la medicina curativa, que tiene también su cara de infligir daño, además con un desperdicio de recursos. El gasto en tecnologías que mejoran los modelos de atención, es más efectivo y eficiente que el gasto en tecnologías de curación.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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