Martes 06 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Debatir con altura para construir nación

Columnista: Jaime Calderón Herrera

El nivel del debate académico entre colombianos está lejos de lo deseable, pero el debate político es perverso. El Estado viene haciendo esfuerzos para tomar decisiones de manera informada con insumos relevantes. Sin embargo, una sociedad con instituciones políticas desacreditadas y unos dirigentes que privilegian ganar a cualquier costo, usando las herramientas más sucias y engañosas, incluyendo la violencia, nos están condenando al debacle de la democracia, y peor aún, a la profundización de la inequidad, que valga decir es una de las más grandes del mundo.

Algunos dicen que no hemos logrado construirnos como nación, que tan solo somos una suma desordenada de culturas diferentes y proyectos regionales desarticulados. Que no tenemos un relato fundacional y que apenas nos une los triunfos y las esperanzas de los deportistas. Hay razones valederas en quienes así piensan, y es cierto que ha sido mucha la dirigencia política que ha atentado de manera sistemática contra los esfuerzos de constituirnos como una nación progresista, democrática, equitativa y en paz. Desde la independencia hemos cultivado como dementes la violencia. Creamos víctimas y victimarios en un país de predominio rural. Los procesos de urbanización y conurbación nos alejaron a las mayorías de la victimización, aunque los medios nos la introdujeron al interior de nuestras habitaciones, y entonces fue cuando con cobardía extrema, muchos llegaron a apoyar y a hacer, con campesinos desposeídos, la guerra en poblaciones alejadas y dispersas, para construir poderes y riquezas en las ciudades.

Deambulando por la Librería Lerner, me topé con un libro construido a partir del debate surgido de dos artículos del diario Vanguardia de Barcelona, uno de Albert Cortina: Singularidad tecnológica (El proyecto humano es abierto; la integración cognitiva será la clave en esa etapa evolutiva del hombre), y otro de Miguel Ángel Serra: Mejoramiento humano (que pone en riesgo nuestra existencia como especie), y comentarios de 213 ciudadanos con aportes extraordinarios que producen gran deleite intelectual, y gran desazón, al contrastarlo con el debate colombiano. Ojalá, algún día logremos ser una nación.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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