Martes 14 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Dormir bien y tal vez…

Columnista: Jaime Calderón Herrera

Durante mucho tiempo se trató de explicar la menor frecuencia de enfermedad cardiovascular en los países mediterráneos, como consecuencia de la alimentación en esas zonas geográficas. Nadie pudo corroborar tal relación causal. Posteriormente se atribuyó a los efectos protectores de los taninos presentes en los vinos, aseveración que tampoco tiene evidencia científica robusta. Por el contrario, lo que sí se puede afirmar es que el abuso de alcohol daña severamente el hígado y se relaciona con algunos tipos de cáncer, en especial con el de esófago.

Más recientemente se habla de los efectos benéficos, que pequeñas dosis de alcohol pudieran tener como protectoras en el desarrollo de la demencia. Cuando se comparan los abstemios absolutos con los bebedores moderados, se observa un leve aumento del riesgo de demencia en los primeros.

Para explicar tal conclusión, varios científicos han diseñado estudios diferentes en ratones, tratando de comprobar los hallazgos mencionados. Ha ayudado que hace un poco más de un lustro, los científicos han descrito el sistema “glimpático” encargado de limpiar los desechos tóxicos de las células cerebrales, en especial, “lavando” una proteína llamada beta amiloide y que ha sido relacionada con la enfermedad de Alzheimer. Dicha proteína se ha visto que se acumula en personas con trastornos crónicos del sueño que desarrollan la enfermedad.

En los estudios aludidos, bajas dosis de alcohol aclaran la proteína amiloide hasta en un 40%, pero altas dosis tienen el efecto contrario. No hay explicación acerca de cómo sucede el fenómeno. Además, las dosis bajas de alcohol en ratas no permiten calcular una dosis baja en humanos. Sabemos también que el alcohol en dosis moderadas o altas se relaciona con trastornos del sueño, que a su vez se relacionan con Alzheimer.

Independiente de lo que diga la ciencia, todos percibimos sensación de bienestar al beber pequeñas cantidades de alcohol, al igual que sabemos con certeza los efectos desastrosos del abuso.

Dormir bien y un trago pequeño algunos días de la semana suena sensato, aunque solo lo primero es absolutamente recomendable.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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