Martes 16 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

¿Tendrá culpa la pepitoria?

Columnista: Jaime Calderón Herrera

Convivimos con organismos unicelulares tales como bacterias, hongos y otros, en una proporción cinco veces mayor que nuestras células, condición ésta, íntimamente ligada a nuestra salud.

El intestino alberga cientos de miles de diferentes bacterias responsables de nuestra digestión y de proporcionarnos nutrientes esenciales y vitaminas tales como la B12 y el ácido fólico. Si recordamos que sobre nuestra piel y al interior de nuestro cuerpo hay más organismos que células, podemos apreciar que nuestros casi 20 mil genes se relacionan de manera permanente con más de 10 millones de genes diferentes. Especies distintas colonizan la boca, nariz, intestino y la piel. Este conjunto de organismos son hoy conocidos como “microbioma”, el cual proviene de lo que comamos y de lo que haya estado en contacto con el individuo desde el nacimiento. Es así que el microbioma del bebé nacido por parto natural se relaciona con los microorganismos del canal vaginal, mientras que los nacidos por cesárea tendrán un microbioma relacionado con la piel materna. Son tantas las variables y cambios durante la infancia, que al final los adultos contamos con microbioma casi personalizado, y mucho de nuestro bienestar y de nuestra salud dependerán de los metabolitos producidos por él.

Dado que el microbioma afecta el metabolismo, sabemos que la obesidad y la diabetes tipo II tienen estrecha relación con él. Es interesante la gran diferencia entre el contenido intestinal de una persona obesa y la que no lo es. El implante de un microbioma humano de alguien delgado previene la obesidad en un ratón, en cambio, el de una persona obesa no lo hace. Sabemos también que el microbioma del diabético tipo II, difiere de manera fundamental con el que no lo es.

Evidencia reciente indica que también afecta el comportamiento y otros aspectos de la vida cotidiana. Leyendo las recomendaciones de mi colega Jaime Forero en este medio y relacionadas con este tópico, las comparto, pues pueden hacer cambios fundamentales en la salud de sus lectores. Falta ver si modificando el contenido intestinal, mejora la toma de decisiones de los santandereanos.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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