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Martes 04 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

El juicio de las elecciones

Columnista: Jaime Calderón Herrera

Elegir un gobernante o un representante a las Corporaciones, es una responsabilidad tanto individual como social. El viejo aforismo que un pueblo tiene a los gobernantes que se merece, es verdad. Una sociedad en contubernio con el crimen, elige gobernantes en contubernio con el crimen. Las instituciones requieren ser gobernadas con honestidad, al servicio de las gentes y lejos del nepotismo y la corruptela.


Las elecciones son un juicio político. Juzgamos a los candidatos en cuanto a su liderazgo, su preparación, sus propuestas, su vida personal y social, su ideología, y su honestidad. A diferencia de otros juicios, no requiere la plena prueba, basta con indicios fuertes para que los individuos y la sociedad descalifiquemos responsablemente. También sabemos que los postulados, son seres humanos con virtudes y defectos, de tal manera que en ausencia de causa grave, deben ser puestos en la balanza.


Debe rechazarse al candidato con indicios de relaciones con organizaciones criminales como la guerrilla, los paramilitares o los carteles de la contratación. Aquí, no es necesaria la prueba reina, pues de haberla no sería candidato. Dicha organizaciones tienen testaferros tanto para el manejo del dinero como para investirlos de ropajes limpios, pero con el compromiso de representar y servir a sus intereses. El elector debe acudir a la información creíble y a su perspicacia, para no entregarle una credencial a quien con trucos de "marketing político", prebendas, dádivas y promesas, seduzcan para el engaño.


La preparación y la experiencia son elementos de gran valor a considerar. Los asuntos de Estado no son materia de improvisación. Los pocos recursos disponibles para solventar las necesidades sociales, cada vez en mayor número y de mayor gravedad, exigen conocimiento de la cosa pública, de su normatividad y de su interacción con lo nacional e internacional. Ante dos buenos candidatos, uno inexperto y otro sapiente, la balanza debe inclinarse por el último.


Requerimos de gentes que nos gobiernen y nos representen con alto grado de eficiencia. Viene a mi memoria el economista Bangladés Muhammad Yunus Premio Nobel 2006 por "sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo". Yunus creó el Banco Grameen, basado en microcréditos solidarios para mujeres pobres. Se basó en la observación de la inmensa capacidad de la mujer para proveer de sustento, techo y demás necesidades a su familia, aún en las condiciones más adversas. Afirma el Nobel: Cuando una mujer consigue rendimientos por su actividad, los primeros que se benefician son sus propios hijos.


Veo con optimismo el creciente número de mujeres candidatas. Por eso, si se diera el caso, de dos buenos candidatos, uno mujer y otro hombre, con condiciones similares de experiencia, probidad, preparación, la balanza del juicio electoral debe inclinarse por la mujer. Pero si la mujer candidata, está mejor preparada, no hay duda.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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