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Martes 29 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

¿Hasta cuándo tanta barbarie?

Columnista: Jaime Calderón Herrera

La guerra produce acciones monstruosas como la reciente ejecución de miembros de nuestras Fuerzas Armadas. Basta un segundo de guerra para trasformar un hombre en un héroe o en un asesino.


No hay justificación alguna para los asesinatos de los diputados del Valle, ni para los del Gobernador de Antioquia y del exministro de Estado, ni para los recientemente acecidos.


¿Pero basta con el repudio ciudadano ante los hechos?


Desde mi niñez he oído historias macabras de nuestra guerra con actores y justificaciones diferentes. No bien había aprendido a leer, supe de los juegos de fútbol que le atribuían a "Sangre negra" o a "Desquite", quienes usaban la cabeza de sus víctimas como balón. No bien adolescente, llegaron a mis manos los relatos de nuestra violencia con sus cortes de franela y demás bestialidades.


Recientemente, la barbarie colombiana se ha expresado con los Pablo Escobar que se clonan, capaces de poner una bomba en un avión o en cualquier parte. También con los "paras" y sus historias de asesinatos con descuartizamientos y torturas previas, que alternan con los hechos protagonizados por las Farc.


¿Pero basta con el repudio ciudadano? Hemos sido durante siempre víctimas de la manipulación de nuestras emociones. Las guerrillas han llevado a miles de jóvenes colombianos hacia la muerte física o moral con una falsa idea justiciera. Las mafias han hecho lo propio bajo el espejismo del dinero. El régimen promueve la guerra bajo el ideal del heroísmo. Pocos promueven de verdad la paz, menos la justicia social.


Es bueno aceptar la convocatoria al acto promovido para el próximo 6 de diciembre. Allí estaré como he estado en tantos actos similares, unos masivos, otros anémicos, pero estaré con la convicción de que el solo repudio no basta, y que hay que liberarnos de las manipulaciones mediáticas, y repudiar todas las violencias, inclusive las económicas.


Somos indolentes ante nuestra propia desgracia, con breves instantes (provocados) de catarsis. El 7 de diciembre, con el último registro mediático de las marchas, volveremos a una vida que niega la realidad. La política y con ella la democracia seguirán secuestradas. El asesinato no registrado de miles de colombianos continuará, hasta que un nuevo acto de barbarie sirva a alguien para que nos movilicen otra vez. Colombia seguirá siendo uno de los tres países más inequitativos del mundo, con gente muy buena y muy mala, huérfana de justicia y de oportunidades, excepto las que brinda la guerra. Esa guerra que produce tantas monstruosidades como la que hoy rechazamos sin vacilación.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
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