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Martes 07 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Hoover y el DAS

Columnista: Jaime Calderón Herrera

El dilema entre libertad o seguridad se resuelve con la negativa a construir y mantener la segunda sin menoscabar la primera.


Muchos ciudadanos de cualquier tiempo y de cualquier lugar se han dejado vencer por el miedo justificado muchas veces, otras, implantado en sus mentes por la propaganda, y ceden sus libertades individuales para conseguir una percepción de seguridad.


Los riesgos personales en tiempos de conflicto o de crisis económicas son inmensos, pero aún en los peores momentos, ha habido millones que se han creído el cuento y perciben mayor seguridad cuando el poder cambia el peligro conocido por uno desconocido.


Sembrar miedo siempre es rentable políticamente, pues permite construir mayorías en contra de algo, circunstancia muy efectiva para ocultar otros propósitos que el poder desea hacer invisibles, y cuando se modifica un riesgo a costa de otro, aunque fuese mayor, la ilusión de tranquilidad crece.


Edgar J Hoover alma y nervio del FBI durante muchos y sucesivos gobiernos gringos, logró imponer miedos vulnerando libertades, cayendo en actividades criminales que lo hacen aparecer en la historia como uno o varios de los personajes delictivos que pretendía combatir. No solo chuzó criminales, persiguió a miles de ciudadanos, científicos, artistas, intelectuales, por el hecho de opinar distinto al establecimiento. Murió durante el mandato de Nixon, tratado con honores y con una corona de impunidad.


En Colombia somos proclives a imitar, la mayoría de las veces desafortunadamente. Siendo como somos, una sociedad poco culta, con una historia de sangre y lodo por todos los poros de la nación, hemos tenido la tendencia al individualismo y al salvajismo, aun desde muchos sectores que se proclaman humanistas. Atrapados en el remolino de la violencia creemos que el fin justifica los medios, lo cual nos hunde más en la ceguera y en la muerte.


María del Pilar Hurtado es nuestra versión femenina y subdesarrollada de Hoover, también lo son Noriega y Maza. Hay otros muchos. Fiscales, presidentes, jueces, militares, clero, intelectuales, han sido patrocinadores de esas malas copias. Hoy los ex directores del DAS están siendo investigados y uno ya condenado. Podrían ser absueltos, podrían ser condenados. Poco importa, si la sociedad colombiana no se impone construir su seguridad sobre la equidad y la libertad.

Autor:
Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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